Luka Doncic tiene 18 años y desde hace ya un par de ellos despunta en el Real Madrid como la joven promesa que puede dominar Europa en el futuro. El problema para los rivales (y el sueño húmedo de Eslovenia) es que el adolescente ya está preparado para mandar ahora. Así lo ha sentido en sus carnes la selección española, la gran favorita para revalidar el título y su tiranía en el Eurobásket. Pero la Eslovenia de Doncic le dio a los de Scariolo (72-92) el anticipo de los problemas futuros que enfrentará España: sin Pau Gasol al 100 % y sin muchas alternativas en jugadores que se generen sus propios tiros, el invierno baloncestístico se acerca. No será completo, pero el sol calentará mucho menos.

A Luka Doncic ya le tienen tomada la matrícula en la NBA, y no es para menos. Un jugador de su tamaño, con su manejo de balón, su sentido natural del juego y una creciente confianza en el tiro es un caramelo para cualquier franquicia que quiera encontrar un base fuerte, alto, capaz de rebotear, pulcro pasador y nada egoísta. Ni siquiera su escasa capacidad atlética y su indefinición (por el momento) de posición para el juego NBA parecen frenar a los especuladores profesionales del otro lado del Atlántico, entregados desde hace meses a hacer listas predictivas del próximo draft, cuando Doncic pueda declararse elegible y abandone el Real Madrid.

Doncic diseccionó a España en cada pick and roll frontal, eligiendo la mejor opción en la salida del bloqueo, poniendo el balón donde más daño hacía a los rígidos pívots de España, y también anotando cuando era preciso. Con su ritmo y el de Goran Dragic (un base que es un dolor de muelas, mezcla perfecta de fundamentos, zurdo, y aún encima físicamente duro como pocos jugadores), Eslovenia jugó con un altísimo nivel de confianza, tuvo las dosis de suerte necesaria para reforzar sus buenas intenciones (varios triples a tabla de esos que desmoralizan) y sus pívots hicieron un esfuerzo sobrehumano para alejar a los Gasol de las zonas cómodas en ataque y paliar su falta de centímetros y kilos. ¿Cuántas veces logró España postear al defensivamente sospechoso Randolph?

El inicio del tercer cuarto, con España queriendo cambiar de ritmo ante la cercanía del marcador y tras haber pasado un mal rato en el primer tiempo, fue decisivo. La selección de Scariolo falló cuatro triples seguidos pero, más importante, perdió toda contundencia defensiva y empezó a alejarse en el marcador, hasta verse a 19 puntos mediado el periodo. Ya no hubo vuelta atrás. Doncic y Dragic manejaron el ritmo, y España bajó los brazos. Sin fluidez en los Gasol, con Sergio Rodríguez incapaz de encontrar la chispa necesaria, con Ricky Rubio desacertado como pocas veces en este Eurobásket, a España se le acabaron las ideas y probó que, en los días en los que los Gasol no están a su mejor nivel, sufre una enormidad. Y a Pau ya le quedan menos partidos de esos. “Su porcentaje de tres fue la diferencia. Entramos en este partido siendo la mejor defensa del torneo, pero encajamos 92 puntos. Castigaron nuestros errores y encontraron e hicieron tiros difíciles, contra tabla, en los últimos segundos de posesión… Ahora hay que prepararse para el siguiente partido, el más importante de la temporada”, analizó Sergio Scariolo.

España se queda en la lucha por el tercer puesto mientras Eslovenia aspira a su mayor logro internacional desde que saliese de Yugoslavia. Un síntoma de lo que puede ser el futuro, con Rusia volviendo a crecer, Serbia que volverá a competir cuando recupere las bajas de este Eurobásket, Francia pasando página de su generación dorada… A España le tocará volver a batirse en igualdad de condiciones cuando los Gasol no estén, o no tenga otra fuente de puntos autosuficiente. No ocurrió ante Eslovenia y lo pagó caro.