Ferrari e Italia es un estereotipo casi a la altura del pizzero con bigote y el mafioso con chándal y cadena de las películas estadounidenses. Uno tiene a sentirse un poco mal al asociarlo de esta manera, pensar que el sufrimiento de la Scuderia lo es de todo el país, un reduccionismo simple como el español de flamenco y paella. Hasta que ocurre lo del Gran Premio de Singapur y, entonces sí, te das cuenta de que esa simbiosis puede existir. Ferrari busca vendetta tras lo sucedido en la carrera nocturna del fin de semana y con la casa del Cavallino Rampante toda Italia, rabiosa por el fiasco de Kimi Raikkonen y Sebastian Vettel que deja el Mundial de Fórmula 1 en manos de Lewis Hamilton.

Hamilton lo veía crudo tras los entrenamientos previos a la carrera de Singapur. Uno de los mejores clasificadores de la historia de la F1 sólo podía ser quinto y veía a sus rivales meterse por delante, con Vettel en la pole position y Raikkonen por delante del inglés, con los Red Bull como jueces de por medio. El panorama no era muy halagador y el propio Hamilton reconocía que los Ferrari estaban yendo más rápidos en el trazado de Marina Bay.

Entonces, ocurrió la peor pesadilla imaginable en el mánager de Ferrari. Que tus dos pilotos choquen en la primera curva y los dos se queden fuera de carrera, dejando el camino expedito para los rivales. Es esa fina línea de la retórica de la Fórmula 1 que dice que el primer rival de un piloto es su propio compañero de equipo, pero ningún jefe quiere verlos pelear tanto. Hamilton acabando ganando la carrera y dando un golpe casi definitivo al Mundial del 2017, que acabará en manos de Mercedes salvo descalabro cuando parecía que Ferrari por fin podría competir de igual a igual y derrotar al fabricante alemán.

Hamilton se regocijó en la desgracia ajena y se permitió dar su visión del accidente: “Casi siempre, cuando sales primero no puedes ver al que está segundo. Normalmente se queda en tu punto ciego si el que sale segundo sale tan bien como tú, y es difícil saber dónde está. Así que tu reacción inmediata es proteger tu terreno, conseguir el interior y cubrir la salida de la curva. Supongo que es lo que hizo Vettel”, declaró Hamilton a toro pasado. Es de suponer que, en realidad, la naturaleza del accidente le importa un comino, en trayectoria directa hacia su tercer Mundial.

Mientras, Ferrari e Italia (o quizás la misma entidad) buscan un culpable como el rey que quiere cortar cabezas. Y Sebastian Vettel lleva las de perder. “Su objetivo era salir de la curva sin un rasguño y, sobre todo, por delante de Hamilton. Todo lo demás no debería contar. No debería contar con Verstappen, no debería contar con dejar pasar a Raikkonen, sólo debería contar dónde está Hamilton. En lugar de eso eligió buscar problemas”, sentenció la Gazzetta. “Vettel solo puede culparse a sí mismo. Si arrancas y te mueves de tu trazada, lo normal es que pase algo porque no sabes qué está ocurriendo detrás”, abundó el excampeón del mundo Jacques Villeneuve.

A Vettel el fiasco de Singapur le llega en el peor momento, justo después de una polémica renovación con Ferrari y con un resultado que le hace perder casi todas sus opciones de volver a hacer ganar a la escudería más tradicional y poderosa. Y eso Italia no lo perdona. O le va a costar mucho hacerlo.

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