Mucho se debate sobre la vida del deportista profesional una vez que se retira. Los hay que encuentran acomodo en el propio deporte, desarrollando labores de entrenador, u otros que lo hacen uniéndose a medios de comunicación. La otra cara de la moneda son los que no consiguen adaptarse a su nueva realidad y son incapaces de llenar el vacío de algo que ha ocupado toda su vida.

Rio Ferdinand estaba más cerca del segundo grupo que del primero, empujado en su caso por el drama de la muerte de su esposa en 2015. El gran central del Manchester United dejó el fútbol y entró en una peligrosa espiral autodestructiva. Se unió al equipo de BT Sports como comentarista de partidos, pero lo que le hizo ver de nuevo la luz fue su pasión por el boxeo.

Ahora, Ferdinand está decidido a enfundarse los guantes de forma profesional y ya está a la espera de recibir la licencia por parte de la British Boxing Board of Control. Se ha enrolado con Betfair en el desafío ‘Defender to Contender‘ y se ha puesto en manos de Richie Woodhall, técnico del equipo de boxeo británico.

El ex futbolista inglés, que durante su carrera lo ganó prácticamente todo a nivel de clubes, no se toma su regreso al deporte profesional a la ligera y asegura que va a por todas: «Esto un desafío, y por eso lo hago. He ganado títulos en mi carrera y ahora aspiro a conseguir un cinturón de campeón»

Pero en el fondo, también se trata encontrar lo que todo deportista profesional echa en falta cuando lo deja, algo con lo que mantener alejados los problemas: «He pasado por unas cuantas cosas en mi vida y esta es una forma de canalizar esa rabia hacia algo en lo que pueda estar realmente concentrado».

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