El tenis continúa explorando nuevas fronteras. Así, coincidiendo con otros torneos ATP, este fin de semana se disputa la primera edición de la Laver Cup, un evento de exhibición que imita el formato de la Ryder Cup de golf; es decir, enfrenta a jugadores de Europa contra el resto del mundo. Por supuesto, su nombre homenajea al mítico tenista australiano Rod Laver, número 1 del ranking entre 1964 y 1970.

Uno de los principales reclamos se encuentra en el equipo del viejo continente. De esta manera, Rafael Nadal y Roger Federer defenderán los mismos colores por primera vez en sus carreras. Incluyendo, lo cual ya sería el no va más, la posibilidad de que formasen un irrepetible tándem en un partido de dobles. Junto a las dos leyendas vivientes competirán Marin Cilic, Alexander Zverev, Dominic Thiem y Tomas Berdych.

A ellos se medirá otro colectivo de tenistas procedentes del resto del globo, concretamente de tres países: el canadiense Denis Shapovalov, los australianos Nick Kyrgios y Thanasi Kokkinakis y los estadounidenses Sam Querrey, John Isner y Frances Tiafoe (sustituto de última hora de Juan Martín del Potro).

Tal como se aprecia en la imagen previa, el enésimo atractivo de la Laver Cup se encuentra en sus banquillos. Nada menos que Bjorn Borg y John McEnroe capitanearán a sus respectivos equipos, causando furor en la memoria de tantos aficionados y aficionadas que disfrutaron con sus espectaculares enfrentamientos.

Desde el viernes 22 hasta el domingo 24 tendrán lugar cuatro partidos en el O2 Arena de Praga, en una novedosa pista de color negro. Tres de esos duelos serán individuales y uno de dobles, todos al mejor de tres sets (en caso de igualada, el definitivo será un tie-break a 10 puntos). Los choques del domingo valdrán 3 puntos, los del sábado sumarán 2 y los del viernes, 1. El equipo que antes alcance 13 resultará vencedor. ¿Y en caso de empate? Todo se decidirá en un set de dobles.

Todos los tenistas deberán jugar uno o dos partidos de individuales y al menos cuatro por equipo tendrán que hacerlo en el formato de dobles. Y aunque todos juegan al despiste, la oportunidad de ver juntos a Nadal y Federer es demasiado preciosa para dejarla pasar. La única duda es comprobar qué día lo harán… Que empiece el espectáculo.

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