El Rafa Nadal más admirable y competitivo hizo acto de presencia en el China Open 500 de Pekín, al protagonizar una bestial remontada sobre un incrédulo Lucas Pouille. El francés lo había hecho todo a las mil maravillas hasta el tie-break del segundo set, pero ahí apareció el número uno del mundo para salvar dos bolas de partido y acabar llevándose el duelo en la manga definitiva.

Pouille, gran esperanza del tenis galo y clasificado 23 en la ATP, disputó un primer set para enmarcar, conectando golpes imparables incluso para el balear. No era un espejismo y poco después mantenía el nivel en los primeros intercambios del segundo acto, para desesperación de un Nadal que solo podía mantener su servicio.

El tie-break se presentaba como la única manera de romper la igualdad, y ahí Nadal se empeñó en demostrar quién mandaba sobre la pista. Con 6-4 para el francés, rompió su saque y después aprovechó el suyo para empatar la contienda. Con Pouille ya en la cuesta abajo, el número uno del mundo consiguió al fin un break que resultó decisivo.

En la siguiente ronda, el mallorquín se medirá al joven ruso Karen Khachanov, otro representante de las nuevas generaciones. No ha ido Nadal a hacer turismo a Pekín, un torneo de categoría 500 que le servirá de preparación para las más importantes citas restantes del curso: el Masters 1000 de Shanghai de la próxima semana, el Masters 1000 de París a principios de noviembre y la Copa Masters de Londres.

En cuanto al resto de españoles, avanzó Roberto Bautista, que se medirá en segunda ronda al británico Aljaz Bedene. Cayeron eliminados Pablo Carreño, Fernando Verdasco y Marcel Granollers. No muy lejos de allí, en Tokio, Feliciano López es el único representante español tras la derrota de Albert Ramos.

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