«Ferrari ha hecho un trabajo fenomenal». Lewis Hamilton alababa así a su gran rival por el Mundial que, salvo catástrofre, caerá en sus manos. La rueda de prensa posterior a la victoria del inglés en Japón fue lo más parecido a una celebración sin serlo: «Es un sueño esta ventaja en el Mundial», «Ferrari ha sido un reto increíble todo el año» y demás frases que equivalen a Gracias por este premio, no me lo merezco aunque en realidad un poco sí.  O, en realidad, es el troleo último de Lewis Hamilton, que tras empezar el año de Fórmula 1 de manera regulera se aproxima a su cuarto título mundial, en parte al trabajo fenomenal de Ferrari, que se ha pegado dos tiros en los pies (al menos) para dejarle en bandeja el campeonato al británico.

Porque Sebastian Vettel lideraba el Mundial hasta hace pocas carreras y ahora está a 59 puntos de Hamilton, después de un gravísimo error en Azerbayán, el inexplicable accidente con su compañero Raikkonen en Singapur y, finalmente, el fallo mecánico de Japón. En dos de esas tres, Vettel tenía la victoria en su mano. Ahora tiene prácticamente imposible enjugar la ventaja a pesar de los 100 puntos que quedan en liza. «Es una distancia que no podría haber soñado», volvió a medio reírse Hamilton tras ganar en Japón.

Está la cosa tan resignada ya para la cuarta corona de Hamilton, tercera consecutiva con Mercedes, que el mayor problema que enfrenta el piloto inglés es el chivatazo infantil de Grosjean de que se desata el cinturón de seguridad en las vueltas de honor al finalizar las carreras. En este estado de las cosas, es el momento de empezar a plantearse cuál es el lugarde Lewis Hamilton en la historia de la Fórmula 1. Polémico, con pocos amigos en el paddock, con actitud de estrella de hip hop pero carisma escaso para los que no son fanáticos suyos, la realidad es que Hamilton superará en Mundiales ganados a Senna, Lauda, y Piquet, e iguala a Prost. También iguala a Vettel, otro piloto contemporáneo con palmarés de mito al que se le resiste estar considerado como uno de los más grandes.

Hamilton, que además ya ha batido el récord de poles position y es ya uno de los mejores clasificadores de la historia, será el tercer piloto con más títulos de la historia, y mientras Mercedes siga ajustando como hizo esta temporada, no hay motivos para creer que cambiará pronto. Ferrari por fin le plantó cara después de tres temporadas de paseo, pero no ha sido suficiente. La extrema superioridad mecánica, como antes con el Red Bull de Vettel, ponen el asterisco al palmarés de Hamilton, al menos para los más puristas y nostálgicos. Hay un detalle que no parece baladí para la trascendencia de Lewis: cuando confirme su cuarto título, pasará a ser el piloto inglés con más Mundiales. Inglaterra es, con diferencia, el principal mercado de la F1, quizás el único que la sigue haciendo rentable. Así que Hamilton estará bien.

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