Rafa Nadal ha añadido el China Open de Pekín a su vitrina de trofeos en este 2017. El número uno del mundo arrasó sin piedad al australiano Nick Kyrgios en la cita definitiva por un contundente 6-2 y 6-1, demostrando al mundo quién es el máximo favorito para las importantes últimas citas de la temporada. Como por ejemplo el Masters 1000 de Shanghai, comenzado hoy.

El balear llegaba a la última ronda en plena forma, tras únicamente haber titubeado en su primer duelo ante Pouille. A partir de ahí, Nadal fue despachando un escollo tras otro, empezando por Khachanov y acabando por Dimitrov. Pero también Kyrgios aparecía entonado, como demostró con su brillante triunfo en semifinales ante Alexander Zverev.

De hecho, los primeros intercambios del partido hacían pensar en una cita bastante larga. Mucho golpe desde el fondo de la pista y ninguno daba su brazo a torcer. Los dos contendientes deleitaban al público con puntos tan sensacionales como este:

Sin embargo, fue un espejismo. El 3-2 para Nadal supuso un punto y aparte en el encuentro, pues el mallorquín rompía a continuación el poderoso servicio del australiano. Ahí la cabeza de Kyrgios empezaba a tambalearse (por decirlo de forma suave) y el tenista español lo aprovechó para transformarse en un ciclón. Nueve juegos seguidos para el número uno mundial y misión cumplida.

Primera conquista en Pekín para Nadal desde 2005, que supone además el título número 75 de su estratosférica carrera. Desde el US Open, el balear acumula doce victorias oficiales, la preparación perfecta de cara a la cita de Shanghai. Un Masters 1000 al que sí acudirá su principal perseguidor por el trono de la ATP, Roger Federer.