“Si no juegas aquí con cojones, huevos y cabeza, no tienes nada que hacer. No sé a qué se ha podido deber nuestra desconexión”. La redundante referencia a la hombría en las palabras de Pablo Prigioni, demostraba el enfado del entrenador debutante del Baskonia tras perder por 18 puntos en la pista del Gran Canaria en la segunda jornada de la Liga Endesa. Porque aunque Prigioni ha decidido importar el modelo de entrenamientos de la NBA a la competición española, lo que no está dispuesto a permitir es algo habitual en las eternas regular seasons estadounidenses de 82 partidos: el dejarse ir.

La enorme carga de encuentros y viajes provoca que con frecuencia las franquicias americanas se tomen algún partido con mayor relajo. Pero en una temporada de 34 como la española, cada enfrentamiento cuenta. El técnico argentino conoce bien las dos ligas e intenta mezclar lo mejor de ambas, aunque de momento no le sale.

El experimento NBA de Prigioni en Vitoria consiste en “concentrar los dos entrenamientos en una sola sesión larga en individualizar más el trabajo”, según explicaba el pasado mes de agosto. “La sesión empieza con el desayuno y los jugadores no llegan a casa hasta las tres de la tarde”, después de realizar tareas que les son asignadas individualmente, tanto en el aspecto físico como técnico. El entrenador señala que hasta los tiros que se entrenan “no son los mismos para cada uno”.

El exbase pretende hacer más llevadera la carga de trabajo entre semana para sus jugadores, algo que debió agradecer durante sus años como veterano en Knicks, Rockets y Clippers. Pero al mismo tiempo actúa contra los criterios tradicionales del baloncesto FIBA, donde son habituales las dobles sesiones de trabajo varios días a la semana.

La apuesta del argentino ha llamado la atención al otro lado del Atlántico. El entrenador y comentarista de la ESPN Jeff Van Gundy habló sobre ella en el podcast del periodista Zach Lowe. Al hablar sobre el futuro en la NBA de Milos Teodosic, nuevo base de Los Angeles Clippers, Lowe mostró sus dudas sobre la fiabilidad física del serbio: “Hay dos dudas sobre él: una, su defensa, y dos, si puede sobrevivir a 82 partidos”.

Van Gundy respondió a ese prejuicio recordando un encuentro con Bostjan Nachbar, expupilo suyo en los Rockets y hoy veteranísimo alero del Betis de ACB: “Nachbar me dijo que, en lo que a fatiga se refiere, jugar en Europa es mucho más duro que hacerlo en la NBA. Le pregunté el porqué y me respondió que, aunque juegues solo una vez a la semana, entrenas el doble de duro, a menudo dos veces al día, semana tras semana. Allí el nivel de esfuerzo, que nunca para, machaca tu cuerpo más que una temporada de la NBA”.

Por eso Jeff Van Gundy considera “interesante” la idea de Prigioni para analizar “el impacto del régimen de entrenamientos”. Zach Lowe bromeó con la idea de que en Europa se estará diciendo que “¡la NBA corrompió a Pablo!”. Y, tras las dos derrotas de Baskonia, lo cierto es que algún aficionado ya lo piensa.