El baloncesto brasileño lo pasó realmente mal en los últimos tiempos. La federación fue aniquilada por la FIBA por los desvaríos de sus directivos, forzada a designar nuevos dirigentes y sus selecciones prohibidas de participar en competiciones internacionales. Un panorama desolador que no desentonaba, sin embargo, con lo que se veía en otros ámbitos del deporte brasileño. Y ahora, los responsables del baloncesto del gigante sudamericano entregan las riendas de la selección absoluta masculina a un tipo con carácter y mano dura: Alexandar Petrovic. Un tío de la escuela Obradovic, de esos que abroncan a un jugador de su equipo que se cree el mejor del mundo en ese momento posterior a meter un triple decisivo:

Petrovic es hermano del mítico Drazen, exjugador y entrenador de larga trayectoria en diversos países y en la selección croata. “Lo importante era tener alguien con clase, potencial y que pudiese viajar por todo el país controlando clínics y compartiendo su conocimiento. Siempre me gustó mucho la escuela yugoslava, y admiraba su estilo de juego. Me impresionó la voluntad que tenía de venir para Brasil. Aceptó ese desafío, viajar para difundir su conocimiento. Es un honor tener a Alexandar Petrovic en este proyecto del baloncesto brasileño”, declaró Guy Peixoto, presidente de la federación.

Petrovic llegó y ya demostró que va a sacar la vara. “Ya estoy analizando al equipo y detecté varios errores. La defensa puede ser un poco más fuerte. También quiero hablar con los jugadores antes de la competición porque quiero saber lo que piensan sobre jugar de una manera un poco diferente a la que vienen jugando”, espetó de inicio el técnico croata, dispuesto a mantener esa mano dura que le caracterizó en Europa y que ayudó a la selección croata a meterse en los últimos Juegos Olímpicos tras una travesía por el desierto. No cumplió expectativas en el último Eurobásket, pero no tardó mucho en encontrar otro equipo.

La llegada de Petrovic a la selección brasileña continúa la trayectoria de técnicos foráneos en la verdeamarela. Tras el paso del español Moncho Monsalve y del argentino Rubén Magnano, ahora toca a Petrovic dirigir a un equipo con los NBA Nené Hilario, Cristiano Felicioo Raúl Neto. Y encuentra de entrada la resistencia de los entrenadores nativos, en un contexto (el del deporte brasileño) extremadamente proteccionista. “Es competente, serio, trabajador. Pero creo que el momento, por el calendario y la forma de competicíon, podría haber dado oportunidad a un entrenador brasileño. La decisión no es nuestra, no nos consultaron. Debemos apoyar a quien esté, incluso no estando de acuerdo“, dijo Guerrinha, del Mogi.

La meta es meterse en el Mundial de China del 2019 y los Juegos de Tokio 2020. Y el primer reto inmediato es elegir a los jugadores de las eliminatorias para el Mundial con el nuevo sistema de ventanas que la FIBA ha pergeñado, y para las que no podrá contar con sus NBA. La mano dura de Petrovic puede no ser suficiente.