Durante una década y un año, el período de tiempo que va de 1997 al 2008, Tiger Woods fue el Michael Jordan del golf. Su figura amplió los limites del deporte a varios niveles (social, televisivo, de márketing), dio a Nike una nueva figura, llevó el golf a hogares donde nunca había entrado… Una estrella en toda su dimensión. La explosión nuclear de su juego, sin embargo, se extinguió y la estrella, consecuentemente murió. Pero Tiger se resiste a colgar los palos, y a pesar de sus problemas de espalda (que se han transformado en problemas con los analgésicos para los problemas de espalda), Woods insiste en pelear contra la retirada prematura.

Tiger Woods ha anunciado que a finales de noviembre participará en el Hero World Challenge, un torneo que organiza su fundación benéfica y que le servirá para volver a competir desde febrero. Entonces, en Dubai, firmó 77 golpes en la primera ronda y se fue para casa. Antes, en enero, no pasó el corte en el otro torneo que disputó este año. Casualmente o no, el anuncio llega pocos días después de que Woods fuera condenado a un año de libertad condicional y trabajos sociales por asumir su culpabilidad al conducir bajo los efectos de las drogas. Las drogas que lleva tomando tres años para paliar los dolores de espalda que varias operaciones no han podido solucionar.

En realidad, los problemas físicos vinieron después del tremendo fiasco de imagen pública y vida personal que supuso su separación de Elin Nordegren, su saga de infidelidades, la agresión de su esposa cuando se hartó de él, etcétera. Woods debió de pensar que si sobrevivió a aquello, la espalda sería lo de menos y quizás por eso se resiste a rendirse. A sus 41 años, Tiger Woods tenía mucho tiempo por delante para aumentar su palmarés de 4 Masters de Augusta, 3 US Open, 3 British Open y 4 Campeonatos de la PGA. Pero la realidad de su cuerpo es tozuda y la de su golf, en consecuencia, también. Cuatro operaciones de rodilla y otras cuatro de espalda (las más delicadas) le han tenido a cero en los últimos años.

Tiger Woods no gana un torneo desde el 2013, y a pesar de ello, su cuenta de ingresos sólo por lo hecho en el campo es de 110 millones de dólares. Más lo que ha ganado de Nike y diversas marcas (antes del tema de su poligamia). El cuerpo le ha traicionado antes de poder cerrar un palmarés inalcanzable (sólo Nicklaus lo supera).