La Fórmula 1 tiene dos serios problemas: el principal (que motiva el segundo en parte) es que las carreras tienden a ser aburridas y los Mundiales poco competidos. De ahí se deriva que los ingresos por los derechos televisivos se resientan, porque las televisiones que los compran están muy lejos de recibir una compensación en forma de audiencia y publicidad (al menos, fuera del Reino Unido). Así, no es de extrañar que aún con el champán fresco de la celebración del cuarto título mundial de Lewis Hamilton, los organizadores de la F1 no hayan tardado en anunciar nuevos planes… ¡para el 2021! Cuatro años por delante para buscar una revolución deportiva pero también económica para un espectáculo que vive de las rentas del pasado.

Las medidas filtradas van desde el efectismo del famoso ruido de los motores (una queja habitual de los aficionados que ven las carreras de Fórmula 1 en directo y muy para puristas) a la configuración de las unidades de potencia. Se aumentarán en 3.000 las revoluciones de los impulsores para que haya más ruido. Se modificarán las unidades de potencia híbridas que se suponen están en el origen de la gran superioridad de Mercedes en el actual ciclo, para unificarlas en toda la parrilla. Se recuperará un sistema de propulsión parecido al famoso KERS, que los pilotos podrán accionar desde el volante en momentos puntuales.

La clave de lo anunciado es lo económico: «La unidad de poder del 2021 es un ejemplo del futuro que la FIA, como reguladora, la F1 como tenedora de los drechos, los equipos y los fabricantes, así como sus accionistas, van a trabajar por el bien del deporte», dice Ross Brawn, el ingeniero que revolucionó la Fórmula 1 en los 2000 y ahora es director deportivo del negocio. Hay que satisfacer a los que aportan los motores y a sus accionistas, que se gastan millonadas en suministrar material para que el circo no pare.

«El objetivo es definir nuevas normas que proveerán una unidad de potencia más simple, más barata y ruidosa, que facilitará que nuevos fabricantes entren en la Fórmula 1 como proveedores de motores y alcanzar una mayor igualdad en el deporte», prosiguió Brawn. Es posible que viejas casas como Ferrari puedan intentar vetar las nuevas normas que los organizadores quieren colar para el 2021. La F1 es consciente de sus problemas y quiere soluciones drásticas que cada vez se producen con más asiduidad, pero en cualquier caso necesitan algo más profundo que cambiar el sistema de salidas.

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