La FIBA quiso darle una vuelta al sistema de clasificación para el próximo Mundial de baloncesto, en China en el 2019. Pensó que sería buena idea asemejar ese proceso al que se da en el fútbol, es decir, distribuir los partidos de clasificación a lo largo del calendario. Pero resulta que el máximo organismo del baloncesto mundial no tiene todo el poder sobre el baloncesto que dice regir, y esas llamadas ventanas de clasificación para China 2019 han cabreado a todos los estamentos implicados. No paree que tenga buen final.

Las ventanas han dejado a los jugadores en una situación muy complicada. Para empezar, los jugadores de la NBA ya están descartados: si ya es complicado que algunas franquicias cedan a sus no estadounidenses para jugar con las selecciones los grandes torneos, ya no digamos prestarlos (así lo consideran) para jugara partidos de clasificación insignificantes comparado con un Brooklyn Nets-Sacramento Kings que constituyen uno de los 82 partidos de temporada regular.

Pero es que además, los clubes de Euroliga tampoco parecen muy por la labor de que sus jugadores (supuestamente los mejores, por eso irán con las selecciones) se pierdan partidos o acumulen viajes en un calendario europeo cada vez más apretado para disputar esos partidos. El conflicto abierto entre la FIBA y la Euroliga ya estaba lo suficientemente enconado como para aún encima añadirle este grano de sal gigante. Ahora, el tejado quedará en los jugadores: serán ellos los que elijan qué hacer. Y eso es un problema, porque el club que les paga podría acabar tomando represalias. “Poner al jugador a tener que elegir entre una cosa y otra me parece muy muy injusto. Él se debe a un club y no puede decidir no jugar para irse con la selección, esa es mi opinión como jugador y aficionado. Los líderes de esto deben sentarse y buscar una solución, los jugadores no pueden elegir por ti, eso no es justo”, dijo Marc Gasol al respecto.

Además de ese conflicto institucional, está otro aspecto que Ettore Messina apuntó en el pasado Eurobásket: los jugadores que clasifiquen a las selecciones para el Mundial tienen pocas probabilidades de ser los mismos que lo disputen. Miren si no la lista de España para los dos primeros partidos, ante Eslovenia y Montenegro. De los 24 jugadores en la lista preliminar de Sergio Scariolo, hay muy pocos con opciones de estar en los 12 definitivos que España presentaría a una gran cita internacional, porque faltan todos los NBA (Ricky Rubio, los Gasol, Abrines, los Hernangómez) y ahora también hay que tachar los jugadores de Euroliga.

Es decir: todo hace indicar que las selecciones que busquen el pase al Mundial de China 2019 serán equipos del segundo escalón de la élite de esos países. “Esto es una humillación para los jugadores. Juegas por tu país, consigues una clasificación y después 12 jugadores mejores que tú vienen y disputan la competición principal”, sentenciaba Messina. Todos los estamentos del baloncesto cabreados. Al menos están unidos en eso.