Atrás quedaron los años en los que Valentino Rossi presumía de llenar su tiempo antes de cada carrera viendo desde el muro de los circuitos cómo Marc Márquez manejaba sus motos de 125 y 250 cc, admirando la habilidad del piloto español. El niño ha crecido y ahora devora récords y mitos en la pista, y amenaza también con hacerlo en el palmarés histórico de MotoGP. Marc Márquez se proclamó campeón del mundo por cuarta vez en la máxima categoría del motociclismo, tras acabar tercero la última carrera de la temporada en Valencia. Un nuevo triunfo que le convierte en el mas rápido en llegar a seis Mundiales en la historia del deporte.

Nunca antes ningún piloto había conquistado 6 títulos (dos en las cilindradas inferiores, 4 en Moto GP). Marc Márquez siempre fue un talento precoz y, a sus 24 años, el límite no parece cercano para el catalán. Dio emoción a su última carrera porque con él no existe cálculo: estuvo cerca de irse al suelo cuando todos los resultados con él en pista le valían salvo que Andrea Dovizioso ganase. Y el italiano, que ha cumplido una temporada brillante haciendo de nuevo relevante a la Ducati, bastante tuvo con pelearse con Jorge Lorenzo entre rumores de que el español no quería dejarle pasar. Al final se fueron los dos al suelo. “Estuve toda la carrera al límite”, reconoció Dovizioso tras la prueba. Quizás estuviera toda la temporada al límite.

No hay otro remedio con Marc Márquez, un piloto que ha triturado las marcas de más poles positions logradas en MotoGP, y cuyo apartado de récords en su página de Wikipedia lleva camino de fagocitar su biografía. Estuvo a punto de caerse en la carrera decisiva, lo único que le podía apartar del título en una temporada en la que, de otra forma, apenas se bajó de los dos primeros puestos del podio. Tal es su rapidez y su regularidad. “No hacía falta ese error, pero es mi estilo” dijo tras la carrera, eufórico por subir puestos en el escalafón histórico, el más joven en sumar 6 Mundiales, el más joven en ganar 4 en MotoGP. “Este año he pasado mucho estrés, mucho calvario. No lo he confesado nunca, pero en una parte del campeonato perdía pelo y todo. Por mucho que psicológicamente seas fuerte, cuesta, pero sales adelante y más con el equipo que tienes alrededor”, reconoció.

A ese estrés por la competición se le añadió la presión de si saldría a celebrar con la bandera de España o no, en plena crisis política y social por el tema de Cataluña en el país, un gesto que se ha mirado con lupa. Banderas a parte, ya puede mirar a los ojos al mito de Rossi, el mismo que le veía correr cuando era un niño, y al que tiene a tiro en el palmarés: 9 Mundiales del italiano parecen ya pocos para el español de 24 años y con el respaldo sólido de Honda y los patrocinadores por detrás. Queda Marc Márquez para un buen rato.