Durante numerosos puntos del encuentro inaugural ante David Goffin, el espectador tenía motivos para temer lo peor. Y nada más acabar, esa despedida de Rafa Nadal. Ahí sabíamos que su 2017, el año de su resurrección absoluta, había llegado a su fin. El número uno del mundo era incapaz de competir en condiciones y su rodilla había dicho basta. Poco después, la confirmación de su retirada.

“Mi temporada ha acabado. Ha sido un milagro el mero hecho de estar en pista y de estar tan cerca en el marcador”, decía Nadal en la rueda de prensa posterior. “He tenido más dolor del que pudiera soportar. Y la decisión de jugar en Londres fue mía, ya que parte del equipo pensaba que no debía hacerlo”, añadió.

Y aunque Rafa no se arrepienta, ya existen voces que ahora le cuestionan. Una de ellas, la del británico Greg Rusedski, que en el canal Sky Sports invitó al español a pensar en el próximo año. “Tienes 31 años, ¿quieres correr este riesgo? Te preguntas cuánto le costará esto en 2018. No sé si estará listo para Australia”, despachó el ex jugador británico.

En este sentido, Nadal no esconde su fórmula: “me voy a casa a descansar, es momento de desconectar unas cuantas semanas. Y cuando la rodilla me lo permita, volveré a entrenar tranquilamente, aunque eso signifique llegar un poquito peor al inicio del año”. En el choque ante Goffin se evidenció que, a día de hoy, dicha rodilla no le permitía gran cosa. Quizás el ansia de conquistar, por fin, el título que le falta en su brillante palmarés pesó demasiado en la decisión de jugar o no.

Apenas unos minutos tras conocerse la baja de Nadal, la ATP anunció el nombre de su sustituto. Será otro español, Pablo Carreño, quien deba medirse a Grigor Dimitrov y Dominic Thiem en el grupo A y buscando una plaza en las semifinales. El asturiano estuvo cerca de entrar en el torneo por méritos propios pero fue superado in extremis por Jack Sock. Ahora le llega su turno.

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