Ha tardado más de lo esperado pero, ahora sí, el búlgaro Grigor Dimitrov se consolida entre los grandes del tenis. El que mañana será número 3 de la ATP ha conquistado la Copa Masters en su año de debut en el torneo tras superar a David Goffin en una espectacular final. Un partido largo, a tres emocionantes sets, que confirma que el relevo ya está aquí.

Decía Federer tras caer ante el tenista belga que había sido derrotado por el mejor restador de entre todos los participantes del torneo. Esas palabras deleitaron los oídos de Goffin, empeñado en dar la razón al suizo. Entre eso y que Dimitrov saltó a la pista indigesto con su cartel de favorito, el partido arrancó con sobredosis de breaks, para uno y para otro.

Goffin fue el primero en obtener una relativa ventaja, pero el playboy búlgaro reaccionaba mediado el primer set, apoyado por una ruidosa grada a su favor. Dimitrov remó hasta garantizar la muerte súbita, aunque ni falta le hizo, ya que volvió a reventar el servicio de su rival para llevarse la tanda inicial por 7-5.

Recordando las semifinales, cualquier espectador hubiera esperado una reacción inmediata del tenista belga. No en vano, había remontado al gran Federer. Inmediata no fue, porque Dimitrov servía mucho mejor que antes… hasta que el magnífico resto de Goffin emergió de nuevo. 4-6 en la segunda manga y el encuentro que se alargaba, mucho más igualado que el de la fase de grupos.

Días antes del torneo londinense, el entrenador del belga le describía como “fundido”. Algo imposible de creer, pues Goffin seguía llegando a cualquier bola tras casi dos horas de partido. Mientras, Dimitrov se apoyaba en los pulmones de su grada para sobrevivir a algún tempranero deuce. Sea como fuere, ambos jugadores ofrecieron un excelso tenis en el tercer y definitivo set.

El público y los telespectadores disfrutaban con una final sin Federer ni Nadal pero a la altura del torneo de Maestros. Un choque que se rompió con el break de Dimitrov con 3-2 a su favor, rotura que el búlgaro haría efectiva poco después. Completaba así la semana de ensueño de su carrera, logrando el Masters en su debut. Cumpliendo, al fin, con las expectativas y consolidándose, a sus 26 años, entre los mejores del planeta tenis.

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