Jon Rahm tiene un apellido extraño para ser de Bilbao. Sumado a que se fue a la Universidad de Arizona, parecía un golfista foráneo a pesar de jugar con bandera española. Pero es del Athletic y muy vasco. Pasó de ser una curiosidad deportiva a ser una estrella, el cuarto mejor golfista del mundo. Rahm acaba de ganar el DP World Tour Championship de Dubai, gran final del European Tour, su tercera victoria de su primer año como profesional, y cierra el año como el tercer clasificado del circuito europeo, cuarto del mundo.

Es el primer año que Jon Rahm compite en el circuito europeo tras curtirse en el amateur y profesional de Estados Unidos. Además de servirle para ganar dos torneos, al vasco le ha servido para darse a conocer. Ahora ya es una estrella para el panorama deportivo español, siempre necesitado de nuevas caras. No le basta con que Sergio García al final haya cumplido la profecía para la que estaba destinado ganando en Augusta. Ahora ya se apunta a la floja disposición de Rahm en los grandes torneos del 2017, su punto débil en su espectacular puesta en escena.

Jon Rahm está decidido a ser el mejor del mundo”, dijo a El País el coach del golfista bilbaíno. Reconocido como el novato del año en Europa, su agresividad es la clave de su juego, pero también su mayor flaqueza, ya que en más de una ocasión ha perdido la compostura que tanto se valora en los campos de golf. Quizás esa excesiva tensión es lo que más le pasó factura a Rahm en los Majors. No pasó el corte en el US Open y su mejor puesto en los otros tres fue el 27. En el top 10 en once torneos este año, Rahm se ha embolsado la nada desdeñable cifra de 6 millones de dólares, el quinto que más ha ganado en el 2017. No está mal para un desconocido bilbaíno de apenas 23 años.

Además, Rahm ha logrado esparcir sus resultados por todo el año, ganando a principios, mitad y final de temporada. Hay grandes planes para Jon Rahm, que en el 2018 dejará de ser una nota exótica a una estrella con presión por los resultados. Se le mirará con lupa el rendimiento en los Majors, que es cuando la prensa vuelca sus ojos en el golf, y con ella el aficionado casual. La Ryder Cup 2018 podría ser otra cita donde Rahm saltar a escena. Pasar de ser un curioso apellido al cuarto mejor golfista del mundo tiene también sus consecuencias.

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