Lo de Toni Nadal y su sobrino Rafael (como él le llama en todas sus intervenciones, nada de apócopes) no es normal. Todas las historias que rodean a padres y demás familiares con deportistas de súper élite  (y pocos tan exitosos en la historia del deporte como Nadal) hablan de relaciones turbias, de proyección de frustraciones propias en el más joven, de éste privado del desarrollo normal de un adolescente… Cuando no terminan de manera fea, como lo de Jelena Dokic y su padre. Rafa y Toni Nadal pasaron por sus altibajos y la tensión propia de una megaestrella mundial que pasa por momentos de serias dudas sobre su futuro causaron brechas en una relación que parecía monolítica y ejemplar. 27 años después de que todo comenzara en Mallorca, Toni Nadal se despide como entrenador de su sobrino y lo hizo con una carta llena de emoción publicada en el diario El País, donde el tío del número uno del mundo venía analizando los últimos meses de competición.

“Doy por concluida una feliz etapa de 27 años que se inició el día en que el hijo de mi hermano Sebastián entró en mi pista de tenis con tan solo tres años”. Así arranca el texto que el tío Toni le dedica a Rafa Nadal. La ruptura en la relación laboral era un secreto a voces desde hace meses. Pero eso no significó relajación. Toni Nadal presumía de que Rafa había mejorado su nivel de juego a los 31 años, después de todo lo ganado y todo lo sufrido en los últimos tiempos. Y no se le cayeron anillos al reconocer que la incorporación de Carlos Moyà al cuadro técnico de Rafa había revitalizado la carrera de su sobrino.

“He sido más molesto que apacible y más exigente que dado al halago. Le he procurado más un punto de insatisfacción que de beneplácito y le he trasladado siempre a él toda la responsabilidad”, continúa el escrito de Toni Nadal, la figura inescrutable tras las gafas de sol y la gorra en el box del balear en los grandes torneos. “Debo reconocer y agradecer enormemente, al máximo responsable de mi suerte: mi sobrino Rafael. La relación con él siempre ha sido atípicamente fácil dentro del mundo en el que nos movemos. Gracias a su educación, respeto y pasión he podido desplegar mi manera de entender esta profesión. Gracias a él he vivido experiencias que han superado todos mis sueños como entrenador”, termina el tío del número uno del mundo.

Toni Nadal dice que no se retira, pero sabe perfectamente qué es lo que necesita. “Cada día que me levanto y veo el mar, estoy con mis hijos o estoy en la academia y entreno a los chicos allí. O cuando voy a pasear y veo jugar a mis hijos al tenis o al fútbol. Hay muchas cosas que me hacen feliz” cuando no está en una pista con Rafa. Ahora tendrá algo más de tiempo.