El domingo se despidió alegre para el mundo del tenis, con el gran partido final del Torneo de Maestros, pero la nueva semana amanece triste con la noticia del fallecimiento de Jana Novotna. La gran campeona checa moría en la misma jornada dominical víctima de un cáncer. Tenía 49 años. Su recuerdo sobre la pista es el de una de las grandes jugadoras de la década de los 90, campeona de Wimbledon en 1998 y de otros 16 títulos de Grand Slam en dobles (12 en categoría femenina y cuatro en dobles mixtos).

A Novotna la lloran hoy amigos y rivales con el mismo desconsuelo con el que ella derramaba sus lágrimas sobre el hombro de la Duquesa de Kent en 1993. En una imagen para la historia de Wimbledon, la jugadora, incapaz de contener su pena, rompía cualquier protocolo para recibir el consuelo de la noble encargada de entregar el trofeo a la campeona. No había sido ella, pese a que lo tenía en su raqueta. Con un 40-15 a favor sacó para colocarse 5-1 en el set final frente a Steffi Graff. Falló los dos servicios y se derrumbó. Sintió que había malogrado la oportunidad de su vida. La alemana ganó ese y todos los demás juegos del partido.

Se cuenta que la duquesa le dijo al oído: “Ganarás algún día, sé que lo harás”. A la tercera fue la vencida. Antes, en 1997 volvió a sucumbir, en esta ocasión ante la suiza Martina Hingis. Pero para entonces Jana se había consolidado como una de las grandes jugadoras de una década competidísima en el tenis. Acabaría ganando el Masters de ese año y subiendo al número 2 del ránking WTA.

En 1998 Londres la vería llorar de nuevo. Por fin de felicidad, tras imponerse en dos sets a la francesa Nathalie Tauziat. Por supuesto, Catalina de Kent estaba allí para darle, esta vez sí, el premio de ganadora: “Estoy muy orgullosa de ti”, dijo al encontrarla.

Jana Novotna también conocería el éxito olímpico. Fue medalla de plata en dobles femeninos en los Juegos de Seúl 1988, presea que repetiría en Atlanta 1996 (en ambas ocasiones con Helena Sukova), donde además obtuvo el bronce individual.

Falleció rodeada de sus familiares en su República Checa natal. Aquellas mujeres que la tuvieron al otro lado de la red acuden ahora a las redes sociales para rendirle tributo.