Lydia Valentín no encuentra felicidad completa para su brillante palmarés. En Estados Unidos, logró al fin el título de campeona del mundo de halterofilia, tras conquistar los tres oros a los que aspiraba en la categoría de menos de 75 kilos. Tras perderse el último campeonato mundial por lesión y negada las ceremonias de premios de los dos últimos Juegos Olímpicos a pesar de que le correspondían dos medallas, esta vez la berciana lograba subirse al podio en California para saborear al fin su coronación como una de las mejores levantadoras de peso de la década. Pero justo entonces a la organización se le traspapeló el archivo del himno español, sonó otra cosa y luego una que se pareció a lo que debía ser.

“Estaba superemocionada, quería sentir el himno, estaba deseándolo y, de repente, no sonaba el himno español y me dije ‘¡No puede ser verdad! El mejor momento y dónde está el himno!’ Después han puesto otro himno que no sé de dónde es y luego han puesto el himno español y me he emocionado, porque la ocasión realmente lo merece”, analizó Lydia Valentín con la perspectiva que se puede permitir alguien que ha cumplido un sueño y puede centrarse en lo accesorio. Es entendible su emoción: a la española le cayeron de rebote tres medallas olímpicas, bronce, oro y plata, en Pekín, Londres y Río de Janeiro, por descalificación de las halteras que levantaron más peso que ella, pero dieron positivo por dopaje.

Sin embargo, a Lydia Valentín no le fueron entregadas esas medallas todavía. Campeona de Europa, necesitaba un triunfo mayor para reivindicar su nivel deportivo y también la bandera que hace del juego limpio en un deporte muy golpeado por los casos de dopaje. Hasta 9 países no pudieron participar en este Mundial de California, y además Corea del Norte no acudió por motivaciones políticas. Valentín partía como favorita y se convirtió en la campeona mundial más veterana de la historia al sumar 258 kilos (118 en arrancada y 140 en dos tiempos), 18 más que la ecuatoriana Neisi Dajomes, campeona mundial júnior.

“No me creo todavía que sea campeona del mundo. Ha sido una competición increíble, me he sentido muy bien. Sabía que era el momento, que era la competición, pero había que hacerla y en todo momento estaba convencida”, dijo Lydia Valentín nada más bajar del podio. Con lo de que era su momento se refería la española a las bajas del campeonato, que claramente la señalaban como la favorita al título. “Seguramente sea uno de los campeonatos más limpios, pero no sé realmente cómo va el resto. Sé que nosotros vamos con el deporte como valor, con mucho sacrificio y sin atajos. Eso es lo que realmente se tendría que valorar y no el todo vale por hacer un show”, explicitaba a El Mundo antes de viajar a California. Ahora ya es campeona del mundo, sin esperar a noticias ajenas.