Este fabuloso 2017, culminado con el número uno de la ATP como guinda, todavía tenía reservada una última sorpresa para Rafael Nadal. Y una muy positiva para sus intereses. Pascal Maria, el árbitro francés que tantas veces ha supuesto un considerable azote en los partidos del mallorquín, se baja de la silla. Lo hace dejando un currículum envidiable en el círculo profesional de los colegiados tenísticos, con nada menos que catorce finales de Grand Slam.

Uno de los rostros más reconocidos del circuito, Maria accedió al circuito arbitral de la ATP en 2002, cuando sólo contaba 29 años. Poco a poco, sus actuaciones se hicieron crecer hasta ser elegido para las más grandes citas e incluso hasta recibir la insignia de oro, un reconocimiento reservado para los colegiados más brillantes. No en vano, el galo tiene en su haber algunos encuentros para la historia.

Por ejemplo, suya fue la responsabilidad de impartir justicia en uno de los mejores partidos de todos los tiempos, la final de Wimbledon de 2008 entre Nadal y Roger Federer, que se decantó en favor del español después de 4 horas y 48 minutos. Cuatro años más tarde, Maria sería el juez de silla de la final más larga de la historia en el Open de Australia, donde el duelo entre Rafa y Novak Djokovic se alargaría hasta las 5 horas y 53 minutos.

En cualquier caso, Nadal se sentirá aliviado con la noticia, ya que Pascal Maria ha sido uno de los árbitros con los que ha mantenido mayores rifirrafes. No en vano, a principios de este año, el juez de silla galo sancionaba al español debido a lo que él consideraba un tiempo excesivo para el saque. “Eres muy duro conmigo, Pascal; eres muy duro siempre conmigo…”, le había comentado Nadal en una ocasión durante el año pasado. A Rafa siempre le ha molestado especialmente que los árbitros señalasen ese hábito suyo de demorar el saque, colocándose el pelo, el pantalón, etc.

Y así, mientras el manacorí respira de cara al 2018, otros tenistas han lamentado el adiós de Maria. Especialmente efusivo ha sido el italiano Fabio Fognini, que dejaba en Twitter un comentario invitando al juez francés a reconsiderar su decisión.

Las imágenes seleccionadas en el tuit de Fognini están extraídas de uno de los habituales numeritos del peculiar tenista italiano, ocurrido sobre la hierba de Wimbledon y que, como tantos y tantos encuentros, contó con Pascal Maria situado en lo alto de la silla. Algo que, para cierto alivio de Nadal, no volverá a suceder.

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