Todo lo que no sea ver a Luka Doncic jugar en la NBA el próximo curso sería una sorpresa mayúscula. Con sólo 18 años, la joven estrella del Real Madrid ha terminado por explotar en la presente temporada y confirma noche tras noche que el baloncesto europeo se le está quedando pequeño.

El último en sufrirlo ha sido el Barcelona. Y es que nada mejor que un duelo decisivo ante el máximo rival para demostrar que, más allá de todas las cualidades técnicas y físicas, Doncic también va sobrado de carácter. El Madrid visitaba al Palau con la necesidad de ganar para no descolgarse en la Euroleague, la misma que el propio Barça, y los blancos se llevaron el triunfo con una actuación estelar del prodigio esloveno. Acabó con 16 puntos, máximo anotador de su equipo, 7 asistencias, mejor pasador de su equipo, y 6 rebotes, el más destacado también junto a Tavares. Pero su superioridad en la cancha quedó patente, más que en los números, en algunas jugadas, sobre todo un mano a mano en el que dejó a Claver por los suelos, que provocan que su cotización de cara al próximo draft no pare de crecer.

Y luego ese triple que acabó con la moral del Barça, como él mismo dijo tras el partido. “Él tira muchos tiros así al final de los entrenamientos. Y las mete mucho. Es buen tirador, la verdad. Pero que la meta en el partido es otra cosa. Ha sido brutal. Además, nos ha dado esa confianza al final del tercer cuarto para ganar de casi 20 puntos”, reconoció su compañero Fabian Causeur, que perdió una apuesta de 100 euros con Doncic a causa de la canasta que ha dado la vuelta al mundo.

Dentro de unos meses, Doncic podrá declararse elegible por primera vez para entrar en la NBA. A pesar de las dudas que despierta por su capacidad atlética, ahora mismo su gran punto débil a la hora de dar el salto, los ojeadores americanos están fascinados por el diamante que se han encontrado al otro lado del atlántico. Su tamaño, su manejo de balón y su cada vez más fiable lanzamiento exterior hace que algunos lo etiqueten como el mejor prospect europeo de este siglo.

Queda todavía tiempo y pueden cambiar muchas cosas, pero teniendo en cuenta la temporada que está realizando al máximo nivel, unida al rendimiento que dio el pasado verano con Eslovenia en el Eurobasket, liderando a su país hasta el título con Goran Dragic, hacen que se haga muy difícil imaginarlo cayendo del Top 5 del draft de 2018.

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