Los pilotos de la Fórmula 1 están preocupados. Y no precisamente por el poco imaginativo logo del Mundial de cara ya a la próxima temporada. Quizás sí un poco más por los nuevos motores que se perfilan para el futuro próximo de la competición. Totalmente preocupados por el aspecto de la afición, la atención al Mundial de F1, y, por supuesto, de manera indirecta por el futuro del dinero que reciben. Los pilotos de la competición automovilística más importante del mundo se han unido más que nunca. Así lo proclama el expiloto Alexander Wurz, presidente del sindicato de pilotos, que encarará la temporada 2018 con el 100% de afiliados en la parrilla de salida.

“La Fórmula 1 está entrando en un período de evolución, de cambio y quizás un alto grado de inestabilidad. Los pilotos reconocen que deben estar unidos y representados para encarar ese desafío”, dijo Wurz a la BBC para explicar el movimiento un tanto inesperado de los pilotos, un grupo muy diverso que lo más parecido a una reunión de trabajo son las charlas de seguridad en las que se tiran los trastos a la cabeza los unos a los otros. Los desafíos a los que se refiere el sindicato de pilotos son, básicamente, el fin del paradigma actual de motores en la F1 en el 2021, y especialmente los contratos con los fabricantes que expiran justo antes.

Los cambios anunciados por Ross Brawn para revolucionar la Fórmula 1 deportiva y económicamente no sentaron del todo bien en equipos como Ferrari, Renault y Mercedes. Los italianos ya directamente volvieron a amenazar con dejar el Mundial, y con ellos arrastrar a los demás para un campeonato alternativo. Wurz y los pilotos saludan los cambios que convirtieron la temporada pasada en algo más atractiva que lo que venía siendo, con coches más rápidos y neumáticos más resistentes, pero quieren más en esa dirección. Quieren menos escapatorias asfaltadas para que los pilotos no se aprovechen; quieren más ruido de los motores (insistencia que sorprende a los no iniciados); quieren menos diferencias económicos entre los mejores y los peores equipos; quieren más fans y menos televisión de pago; quieren más adelantamientos; quieren mejores retransmisiones televisivas.

“El sindicato de pilotos demanda sólo que el deporte siga en el centro de atención y que todos sean consultados en la toma de decisiones. Todos los ajustes en la Fórmula 1 deberían ser hechos y dirigidos en el mejor interés del deporte y no de un individuo. Eslo que une a los pilotos: el deseo puro de mantener a la Fórmula 1 en lo más alto del automovilismo”, asegura Wurz. Los pilotos de F1 parecen tomarse en serio el futuro de su negocio.

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