En el mundo del deporte, como en la vida misma, existen numerosas historias de personas que, tras recibir un severo golpe, se levantan y dejan atrás los obstáculos que el destino les ha colocado. Son ejemplos de perseverancia y superación. Entre ellos, desde ya mismo, se puede incluir la vida de Marion Bartoli, la tenista francesa que tocó el cielo a mediados de 2013 y que escapó de un infierno para protagonizar, posiblemente, el regreso a las pistas con mayúsculas del próximo año.

Tal como explica la tenista gala de 33 años en el vídeo anterior, será “un enorme desafío”, para el cual espera “estar lista en marzo”. Ese reto que afronta Bartoli, más allá del tiempo de inactividad, lo es por el tremendo calvario que ha padecido durante casi cinco años. En este lustro, la francesa perdió casi 40 kilos y sufrió las consecuencias de un misterioso virus para el que nunca se encontró explicación médica. La única, a través de unos análisis realizados por la organización de Wimbledon, que relevaron unos índices muy bajos de hierro, vitaminas, glóbulos rojos y blancos.

Esas pruebas se realizaron en Londres porque Bartoli tiene un vínculo especial con el torneo allí disputado. Lo ganó en ese citado 2013, la cima de una carrera en la que llegó a ser número 7 de la WTA gracias a 490 victorias. Sin embargo, apenas un mes después, anunció su retirada. “Mi cuerpo no responde, me siento dolorida y agotada”, explicó en el Masters de Cincinnati, con 28 años.

El All England Tennis Club coronó a la francesa con 73 kilos, quien una vez fuera de las pistas alcanzó los 80. Hace un año medio, con la báscula señalando 42, pronunciaba unas devastadoras palabras: “Solo estoy sobreviviendo y temo por mi vida. Estoy viviendo una pesadilla y tengo miedo de que mi corazón se pare. No le deseo esto a nadie”. Fue por esa época cuando Wimbledon decidió hacerle esas pruebas, porque Bartoli deseaba participar en el dobles de veteranas…

Durante ese mismo 2016, la francesa permaneció tres meses ingresada en la UCI de un hospital parisino y después pasó a otro centro en Italia, donde recibió transfusiones sanguíneas. Comenzaba la recuperación, como demostró hace poco más de un año completando la maratón de Nueva York. La culminará, si todo sale bien, a principios del venidero 2018, desenfundando la raqueta que conquistó la gloria tenística en la hierba londinense.

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