El año tenístico empieza antes de que demos la vuelta al calendario para iniciar el 2018. La exhibición de Abu Dabi, más que un lujoso regalo de fin de año para jeques y afortunados que pasen la fiesta del nuevo año en el emirato, supone el pistoletazo de salida para otra temporada, que desde ahí ya viaja a Australia para sudar la gota gorda bajo el sol oceánico. Es por eso que sea algo más significativo que dos de las grandes referencias del tenis mundial hayan optado por caminos diversos. Rafa Nadal ha decidido saltarse las dos primeras etapas de la nueva temporada, mientras que Serena Williams no dejará pasar su oportunidad de volver a sentirse tenista tras su parón maternal.

Serena regresa al circuito de la WTA tras dar a luz a su hija, de nombre nada rimbombante (Alexias Olympia). En Abu Dabi, jugará su primer partido de tenis competitivo desde abril, cuando anunció que estaba embarazada. A sus 36 años, la gran dominadora del tenis femenino dejó un caos tras su salida del circuito. En su ausencia, otras cuatro tenistas ocuparon el número uno del ránking mundial. Simona Halep lo es ahora, pero también pasaron por lo más alto Garbiñe Muguruza, Angelique Kerber y Karolina Pliskova. Serena partirá desde el puesto 22 del ránking y su defensa de puntos en el Abierto de Australia, que venció este 2017, podría empujarla aún más abajo si no está al nivel de finalista.

La prisa de Serena Williams es entendible. Las reservas de Rafa Nadal, también. El español dejó de disputar los dos últimos torneos de importancia en París y la Copa Masters por molestias en el tendón rotuliano de la rodilla derecha, una dolencia que en el pasado ya le causó serios problemas. Tras un 2017 pletórico de remontada de su carrera, Nadal quiere pisar sobre seguro y no sólo se saltará el pseudoestreno de la temporada en la exhibición de Abu Dabi, sino también el torneo de Brisbane, un preparatorio australiano para la pista rápida y el calor del primer gran campeonato del año, en Melbourne.

El cuerpo de Nadal le manda mensajes a cada poco de que el ritmo que mantenía con 20 y pocos años no puede mantenerlo ahora, aunque eso le cueste el número uno. Hace tiempo que Federer, por ejemplo, prioriza los títulos a acabar el año como el mejor del ránking. Y esta temporada toca el regreso de Djokovic a la cima tras su abrupta caída de los cielos. Nadal quiere estar preparado cuando eso suceda, y por eso se toma el inicio con calma.