Novak Djokovic está de vuelta. Tras renunciar al ATP 250 de Doha, el serbio ha desenfundado la raqueta por fin en el Kooyong Classic de Melbourne, un torneo de exhibición que sirve de calentamiento de cara al próximo Open de Australia, que se disputará en la misma ciudad. Así, mientras Andy Murray prolonga su ausencia, el balcánico da la primera gran alegría de 2018 al mundo del tenis.

El ex número 1 de la ATP superó al austríaco Dominic Thiem en apenas una hora de juego por 6-1 y 6-4, demostrando una tremenda superioridad ante el actual número 5 del ranking. Bien es cierto que el centroeuropeo no se defiende con mucha soltura sobre el asfalto, ofreciendo su mejor versión siempre sobre la tierra batida, pero el rendimiento de Djokovic es un aviso de cara a la próxima semana.

“Todo ha salido bastante bien. Especialmente el servicio, que era una de las grandes incógnitas por la lesión en el codo. Era un golpe que no podía hacer en julio y por esa razón decidí parar en Wimbledon. Llevaba seis meses esperando este momento y me siento genial”, explicó tras el encuentro el ganador de doce títulos del Grand Slam.

Precisamente, de cara a Melbourne, Djokovic prefiere ser precavido. “Es la primera vez en toda mi carrera que estoy tanto tiempo fuera y lo ideal hubiera sido disputar otro torneo antes, pero no ha habido opción”, aclaró el balcánico, insistiendo en que no llegará “al cien por cien”.

Djokovic acudirá al primer Grand Slam del curso como favorito número 14, por lo que se podría cruzar con Rafa Nadal o Roger Federer ya en octavos de final…