2018 se le atraganta a Garbiñe Muguruza. Al menos, en lo que se refiere a este inicio de temporada, con la gira australiana confirmando que la tenista española arrastra su peor momento en muchos meses. No en vano, la número 3 de la WTA ha caído en segunda ronda del primer Grand Slam del curso frente a la taiwanesa Su-Wei Hsieh por 7-6 y 6-4 en casi dos horas de un partido en el que siempre se le notó incómoda.

Su primer punto fue, efectivamente, un espejismo. Muguruza rompió el servicio de Hsieh pero a partir de ahí la asiática sacó provecho de su peculiar estilo, con derecha y revés a dos manos, para obtener una ventaja de 5-2 en el primer parcial. Ya por entonces, a la española se le veía aquejada, en unas condiciones infernales a casi 40 grados de temperatura en Melbourne.

Justo en ese momento, Muguruza solicitaba la atención del fisioterapeuta para atender unas molestas ampollas y ello descentró a Hsieh, que fue perdiendo terreno hasta que el primer set llegaba al tie-break. Pero ahí volvió a mostrarse la Garbiñe más precipitada y errática, que perdía la muerte súbita después de haber sudado lo suyo para alcanzarla.

Nada cambió en el segundo acto, pues la taiwanesa rompía casi de inmediato y ello suponía una losa terrible para la española. A punto estuvo de pagarla con su raqueta, en claro síntoma de desesperación. Los imprevisibles golpes de Hsieh la seguían empujando al abismo, al que llegó inevitablemente después de cometer la friolera de 43 errores no forzados.

Con esta derrota, a Muguruza se le escapa la opción de recuperar el número 1 mundial, en manos de la rumana Simona Halep (que, aunque sigue vistiendo vestidos de AliExpress, venció a Eugenie Bouchard por un doble 6-2). Lo peor para la española es que también están ganando las que vienen por detrás suya en el ranking de la WTA, como Jelena Ostapenko, Karolina Pliskova o Caroline Garcia. Un nuevo test para la fortaleza mental de Garbiñe Muguruza, cuyos resultados desde que alcanzó el número 1 no han sido todo lo brillantes que esperaba.