Como número 1 del mundo que es, Rafael Nadal está ofreciendo un rendimiento sensacional en el Open de Australia. Al menos hasta ahora, ya alcanzados los octavos de final. El balear ha alcanzado esta ronda después de derrotar con mucha solvencia al bosnio Damir Dzumhur por 6-1, 6-3 y 6-1 en una hora y cincuenta minutos. A diferencia de otros favoritos que ya han emigrado de Melbourne, el tenista español no está para bromas. Saltó a la pista muy serio, consciente del peligro que suponía el balcánico desde el fondo de la pista, y encadenó dos breaks muy seguidos para cerrar la primera manga en un visto y no visto. Dzumhur empezaba a desesperarse ante la imposibilidad de superar al mallorquín en casi ningún intercambio.

El bosnio intentaría reaccionar en el segundo envite, pero la fortaleza mental de Nadal es inquebrantable. Otra rotura muy temprana dejaba el choque casi visto para sentencia, y así sucedió, porque en el tercer set la resistencia de Dzumhur se esfumó. El tenista español se medirá ahora con el argentino Diego Schwartzman,  que remontó hasta vencer al ucraniano Aleksandr Dolgopolov.

Por su parte, también avanzó a octavo Pablo Carreño, muy sólido ante los cañonazos de Gilles Müller. El asfixiante calor jugó a favor del asturiano, más joven que el luxemburgués y que encontró los momentos idóneos para romper el poderoso servicio de su rival. Un excelente calentamiento para el reto mayúsculo que tiene ahora: el croata Marin Cilic, finalista del último Wimbledon y que dio buena cuenta del estadounidense Ryan Harrison.

Los octavos de final por la parte alta del cuadro los completan el duelo estelar entre Grigor Dimitrov y Nick Kyrgios y el enfrentamiento entre Andreas Seppi y Kyle Edmund. El ídolo local superó a Jo-Wilfried Tsonga en un partidazo (tres tie-breaks) y espera con ganas al búlgaro, que sudó para eliminar a Andrey Rublev. Más aún remaron Seppi y Edmund, que necesitaron el quinto set para deshacerse de Ivo Karlovic y Nikoloz Basilashvili respectivamente.