El Open de Australia empieza a entrar en ebullición y Rafael Nadal ya lo ha palpado. El tenista español ha superado la correosa resistencia del argentino Diego Schwartzman para acceder a los cuartos de final, donde le espera un reto aún mayor, el croata Marin Cilic. Precisamente, el balcánico eliminó al otro español que quedaba en este Grand Slam, Pablo Carreño.

Schwartzman arrancó el partido como un torbellino y Nadal se defendía con la misma efectividad de siempre. Como en encuentros anteriores, la agresividad de su rival acabó resultando en diversos errores, clave para que el mallorquín obtuviera su primer break. Sin embargo, el sudamericano estaba lejos de rendirse.

La segunda manga se convirtió en un show de roturas, con hasta tres para cada uno, y semejante igualdad sólo podría romperse en un tie-break. Ahí Schwartzman sacó a relucir su mejor tenis y asestó al número uno del mundo su primer set en contra de todo el torneo. Los paseos que había tenido hasta ahora en Australia acabaron ante la velocidad de las bolas del argentino y los problemas puntuales con el servicio del balear. Con paridad en el marcador, Nadal renació y sentenció en las horas posteriores, dejando algún punto para el recuerdo.

En siguiente ronda, el manacorí se batirá con Mario Cilic, que debió remontar el ímpetu inicial de Carreño. El asturiano se llevó el primer set en el tie-break pero a partir de ahí sucumbió a los misiles del croata, muy superior en la muerte súbita de la tercera y cuarta mangas.

El otro semifinalista saldrá del duelo entre Grigor Dimitrov y Kyle Edmund. El búlgaro superó a Nick Kyrgios en un espectacular duelo, uno de los mejores partidos del torneo hasta el momento (¿por qué Kyrgios no es más veces protagonista por estas cosas y no por su comportamiento?), mientras el británico dio buena cuenta del veterano italiano Andreas Seppi.

Esta próxima madrugada, turno para la parte baja del cuadro, donde avanzan Roger Federer o Novak Djokovic.

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