La final femenina del Open de Australia fue un gran espectáculo deportivo: tres duros sets, calor que tuvo a las participantes al borde del desmayo, estilos de tenis enfrentados (el ataque de Simona Halep contra la defensa de Caroline Wozniacki), y, sobre todo, la convalidación final de la carrera de una de las protagonistas, víctimas de un debate de la era moderna del circuito WTA. La danesa Wozniacki conquistó la final de Melbourne, su primer título de Grand Slam, lo que le permite, a sus 27 años, recuperar el número uno del mundo. Seis años después de dejar lo más alto del ránking, Caroline recupera el cetro del tenis femenino cuando estaba pensando incluso en la retirada.

Wozniacki es una de las caras más reconocibles del muy volátil circuito de la WTA. Ayudaba su condición de número 1 del mundo durante 2011 y el arranque del 2012 y, también, su aparición como modelo publicitaria en un famoso número de bañadores de Sports Illustrated. Pero su palmarés no le acompañaba. En su currículum apenas destacaba la Copa Masters lograda en Singapur el pasado mes de octubre, con lo que ya empezaba  a barruntar una temporada prometedora. Una número uno sin títulos de Grand Slam parecía muy deslucido. Wozniacki mató dos pájaros de un tiro ante Simona Halep, a la que se le pone la misma cara que a la danesa.

La rumana, que ni siquiera tiene patrocinador en estos momentos, perdió en Melbourne una nueva final importante entre rumores de que la presión le puede. Halep también perdió su condición de número uno, algo que tampoco debe preocuparle demasiado. En el último año, seis tenistas diferentes han pasado por lo más alto del ránking de tenistas del mundo. Halep, a la que tuvieron que tomarle la tensión en plena pista ante el asfixiante calor, ya había perdido dos finales de Roland Garros y otra de la Copa de Maestras en el 2014. Ahora se ha convertido en la nueva víctima del complejo que venía persiguiendo a Wozniacki.

“Creo que al final del año pasado, ya había demostrado que podía superar a caulquiera. Cuando llegas a la final, no te voy a mentir, estaba realmente nerviosa, pero cuando me tranquilicé en el calentamiento, pensé ‘Lo tengo todo para ganar’“, dijo Wozniacki tras su victoria. La danesa había superado dos bolas de partido en la segunda ronda que podrían haber cercenado su camino en el Open de Australia. Ahora ya puede decir con orgullo que es número uno del mundo y con títulos que lo sostengan.

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