Mientras la prensa local y de Madrid se empeña en estirar el chicle del gesto de Piqué en el campo del Espanyol hasta la náusea, el Barcelona anunció una noticia que verdaderamente supone una crisis para el club azulgrana. Al menos, para la segunda sección en importancia de la entidad. El Barça despidió este lunes al entrenador de su equipo de baloncesto, Sito Alonso, víctima de la espiral deprimente de la sección de la canasta en el club. Son ya dos años de idas y venidas, cambios drásticos de despachos, entrenadores y jugadores, pero el Barça no parece dar con la tecla del proyecto deportivo que devuelva la competitividad a uno de los grandes de Europa.

Sito Alonso llegó el pasado verano como un soplo de aire fresco y de seriedad garantizada para el banquillo del Barcelona. Joven pero ampliamente baqueteado en varios equipos de la Liga ACB y también en diversas selecciones españolas, el madrileño daba el perfil sobrio, trabajador y competente que parecía necesitar el equipo azulgrana. La dirección deportiva del club se jugaba mucho en su contratación, después del fiasco del griego Bartzokas la temporada anterior. Y el tiro le ha salido de la peor manera: Alonso tenía contrato para otra temporada más y el Barça, después del jugoso finiquito del técnico heleno, tendrá que pagar otro despido prematuro.

Además, había reconstruido la plantilla casi de cero, manteniendo apenas a Ante Tomic, el sólido Pau Ribas y el mito Juan Carlos Navarro. Llegaron 9 jugadores de una tacada y luego, con la temporada ya comenzada, el anotador Edwin Jackson. Nada pudo frenar la espiral de derrotas absurdas que hacían palidecer triunfos de mérito ante Real Madrid, Khimki y CSKA de Moscú. En total, 21 derrotas de 40 partidos disputados entre liga ACB y Euroliga. Especialmente dramática es la situación en la gran competición continental.

El Barcelona despidió hace dos años a Xavi Pascual por un claro desgaste de imagen del técnico de la casa. Fueron 8 años del catalán al frente del banquillo, y con él llegaron los últimos triunfos: una Copa del Rey en el 2015 y una liga en el 2014. Con Pascual se sumaron trofeos pero la grada se aburría con su estilo un tanto rígido. Eso acabó pesando en la decisión de la directiva. Pero parece que Pascual, además de dibujar exigentes esquemas en su pizarra, llevaba las riendas del vestuario de una manera que ninguno de sus sucesores está sabiendo. Su figura queda reivindicada cada vez un poco más con cada tropezón de sus sustitutos. La Copa del Rey, un efervescente torneo de los 8 mejores equipos de España en apenas un fin de semana, es el primer reto de Alfred Julbe, sustituto de Sito Alonso, veterano de casi 600 partidos en su carrera, y que estaba entrenando a los jóvenes del equipo B del Barcelona.

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