“El torneo de Sofía será un test para mi rodilla”. Eran palabras de Stan Wawrinka a principios de semana, poco antes de comenzar su andadura en el ATP 250 de la ciudad búlgara. El suizo partía como claro favorito al título, con un cartel plagado de tenistas en las últimas posiciones del top 100 mundial e incluso por debajo. Pero, contra todo pronóstico, sucumbió cuando quizás menos se esperaba. Y las dudas sobre la total recuperación de sus problemas físicos no hacen más que crecer.

Wawrinka arrancó su participación con un trabajado triunfo ante el imprevisible eslovaco Martin Klizan y continuó con otro más solvente frente al serbio Viktor Troicki. Su próximo obstáculo era, sobre el papel, muy inferior a los anteriores: el bosnio Mirza Basic, número 129 y habitual de los torneos Challenger. Justo ahí fue cuando el físico del helvético dejó de carburar y el balcánico se coló en su primera final ATP.

La derrota ante Basic arroja aún más dudas sobre el futuro a corto y medio plazo de Wawrinka. Es cierto que, tras cuatro meses “en los que no puedes andar” y más de medio año sin competir, su regreso requería mucha paciencia, más incluso  que en el caso de Novak Djokovic. Pero Stan the Man va camino de los 33 años y las marcas de guerra en sus rodillas que las televisiones recogieron durante el Open de Australia hablaban por sí solas.

“Claro que siento dolor. Depende de cómo me mueva, de lo que haga, pero siempre hay pequeños dolores”, explicaba tras conseguir su única victoria en Melbourne contra Ricardas Berankis. Estos días, en Sofía, recordaba que “las grandes operaciones siempre requieren tiempo para volver”, en alusión a la reconstrucción del cartílago de su rodilla izquierda.

Y en referencia a su regreso, Wawrinka tendrá que protagonizarlo sin el entrenador que le condujo a su techo. El pasado año, el ex número 3 ATP rompió su vínculo profesional con Magnus Norman, el ex jugador sueco que logró madurar la personalidad de Stan the Man y con quien conquistó sus tres Grand Slam: el Open de Australia en 2014, Roland Garros en 2015 y el US Open en 2016. Para el recuerdo aquellas colosales finales disputadas ante Djokovic.

Así pues, mientras la mayoría de mentes se fijan en el mencionado serbio o en Andy Murray, conviene recordar que otro gran campeón pelea actualmente por volver a lo más alto del escenario tenístico internacional. Con dificultades, como ha evidenciado en Sofía, pero Stan Wawrinka no parece dispuesto a rendirse tan pronto. El mundo de la raqueta así lo desea.

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