Es posible que lo que ha logrado Ester Ledecka en los Juegos Olímpicos de invierno 2018 sea equiparable sólo con lo conseguido por mitos del atletismo como Carl Lewis o Marion Jones. Los velocistas estadounidenses dominaron no sólo los 100 metros sino también el salto de longitud, disciplinas con matices técnicos que requieren especialistas o un talento físico y de trabajo fuera de lo normal. O quizás la equivalencia haya que buscarla en un imposible: una gimnasta capaz de triunfar en la modalidad rítmica y en la artística. Es el gran éxito de Ledecka en PyeongChang 2018: nadie sabe exactamente la dimensión de lo que ha logrado: ser medallista olímpica en el Supergigante, la prueba estandarte del esquí alpino, siendo una deportista que viene del snowboard, siendo campeona mundial de la disciplina moderna que triunfa por todo lo alto en la vieja escuela.

Ester Ledecka se impuso en el Supergigante a reputadas esquiadoras, como la austríaca Anna Vieth, que aspiraba a convertirse en la primera mujer de la historia en ganar oros consecutivos en esta modalidad de los Juegos Olímpicos de Invierno. La mediática Lindsay Vonn, que quería ser la esquiadora más veterana en ganar medalla, se quedó con las sexta plaza. La sorpresa del oro de Ledecka tuvo en la propia checa de 22 años a la primera impactada.

“¿Cómo pudo pasar esto? No sé lo que pasó. Tiene que ser algún tipo de error, cambiarán los tiempos por otros. Acabo de ver a mi madre, nos miramos y no entendíamos. Probablemente sea la única snowboarder en el lugar, las otras chicas no arriesgan tanto”, trató de explicar Ledecka a un púbico tan estupefacto como ella misma. La checa reconoce que no es normal triunfar al más alto nivel en snowboard y en esquí alpino, por las necesidades de preparación que exigen ambas disciplinas. Pero al mismo tiempo niega tener un talento especial. El caso es que desde el 2013 forma parte de los dos equipos de la República Checa, pero nadie contaba con tamaño éxito. Hasta el punto de que compitió con los esquís de una compañera.

En los Juegos Olímpicos de invierno del 2018, Ledecka tiene tiempo de ampliar su leyenda (si es que se puede usar ese término a una deportista de 22 años), porque el jueves busca el oro en su prueba fetiche del snowboard, el slalom gigante paralelo. La mezcla perfecta de vieja escuela con la modernidad que ha revitalizado los Juegos de Invierno tiene un nombre propio que ya estará en los libros de historia del olimpismo. Tanto que hasta le salen primas lejanas, como aquella mítica serie de los primeros 90, otra ilustre olímpica destrozadora de récords de apellido similar y rizos rubios idénticos.