¡Ah, los partidos de béisbol! Una maravillosa manera de pasar la tarde-noche en familia, perfecto espectáculo en un lugar cómodo en estadios abiertos al verano donde comer y beber a gusto durante 3-4 horas. Si tienes suerte, puedes ver unos cuantos home runs, pero si no a lo mejor la cosa acaba 1-1, o 0-2. Sólo que las televisiones y la necesidad de competir en contratos con otras ligas de salud envidiable, como la NBA, ven que la cosa es un poco larga de más, y la MLB lleva un tiempo buscando maneras de acortar partidos que a veces son auténticos maratones. Por eso, desde la inminente pretemporada que arrancará en breve la liga de béisbol estadounidense adoptará medidas para elevar el ritmo de los encuentros.

En ligas menores que la MLB, se lleva dos años experimentando con un reloj de lanzamiento para los pitchers, al estilo de los 24 segundos de posesión en baloncesto. Las Grandes Ligas de béisbol han decidido no implantar este extremo, ya que los jugadores lo consideran demasiado extremo. Pero la amenaza está ahí y si la temporada que empieza los partidos siguen durando media jornada laboral, la MLB lo implantará. Por el momento, la decisión del comisionado Rob Manfred afecta a otras imágenes clásicas del béisbol: las reuniones en el montículo. “Estoy encantado de que hayamos sido capaces de entendernos con la Asociación de Jugadores para tomar acciones concretas para acelerar el ritmo del juego con la cooperación de los jugadores. Mi preferencia es que sigamos buscando soluciones aceptables“, explicó Manfred en un comunicado.

La MLB ha decidido limitar a seis las visitas al montículo de catcher con pitcher, de entrenador con pitcher, de entrenador con catcher, de entrenador con los otros dos, etcétera. La liga le da margen a los equipos para que sigan perfilando sus estrategias en tiempo real, pero quieren evitar que esas visitas al montículo se eternicen y se usen como distracciones para, por ejemplo, dar tiempo al pitcher reserva de calentar. Hay quien dice que esto era una necesidad hace tiempo, otros insisten en que acelerar el proceso de lanzamientos puede tener consecuencias en la salud de los pitchers y sus delicados hombros y codos.

La MLB también aprieta los tiempos entre entrada y entrada, dependiendo de si el partido se retransmite a nivel nacional o local en Estados Unidos. Y, como es ya habitual en el deporte moderno, también se mira a los tiempos de revisión de jugadas en vídeo. La amenaza de un reloj de 20 segundos para los pitchers, sin embargo, queda en suspenso hasta la próxima temporada. Veremos cómo afectan estas nuevas normas al ritmo de juego… y al ritmo de ventas de los bares de los estadios.

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