Es hora de dar las gracias por los servicios prestados a Jean Joseph Etienne Lenoir, pionero del motor de combustión, y abrazar a Nikola Tesla, santo patrón de la corriente eléctrica. El futuro de la Fórmula 1, el summum de los deportes de motor, será eléctrico o no será. Lo afirma Bernie Ecclestone, el rector de la competición durante 40 años y que, mientras se descargan los bidones de combustible en Barcelona para los test de pretemporada que comienzan este lunes, anuncia el fin de una era y el inicio de otra: “Todavía tenemos el nombre Fórmula 1, todavía tenemos contratos con los promotores, así que hagamos coches diferentes, hablemos con los fabricantes y comencemos una nueva F1 totalmente eléctrica, una Fórmula 1 para el futuro”.

Desde que cedió su creación, el Gran Circo del motor, al grupo Liberty a principios de 2017, Ecclestone no tiene rubor en señalar a sus herederos aquello que le parece bien y que le parece mal. A sus 87 años, a Bernie le disgustó la decisión de eliminar a las azafatas promocionales de la parrilla que se aplicará desde esta temporada. Tan tradicional para unas cosas, ha decidido mostrarse rupturista en otras. Y ahora aboga por transformar completamente las carreras, privándolas de una parafernalia indisociable de los circuitos: la gasolina, las manchas de grasa, el estridente rugido de los bólidos…

En declaraciones al diario británico The Guardian, el antiguo mandamás le pregunta a Liberty si “¿no podemos hacerlo?”. Y sobre su deseo de transformar la F1, añade que habría que empezar por no pagarle dinero a las escuderías por participar: “Los fabricantes proveen ellos mismo los monoplazas, pero no vamos a pagarles porque ya consiguen una enorme publicidad a nivel global. Se trataría de una súper-Fórmula E, si quieres decirlo así. Puedes hacer coches que sean como un bólido de F1 y lo único que echarías de menos sería el ruido, y no creo que no se pudiese inventar algo para reproducir más o menos el viejo ruido de la F1. En Liberty necesitan tener las pelotas (sic) para hacerlo hoy mismo. Creo que tendrán que acabar haciéndolo”. Siempre tan sutil el viejo Bernie

Cabe recordar que desde 2014 ya existe esa competición eléctrica que Ecclestone querría mejorar y suplantar, una Fórmula E reconocida por la FIA en la que participan monoplazas eléctricos y que aún está lejísimos de la implantación y repercusión social de la F1. Pero al igual que siempre se ha dicho que la competición es un campo de pruebas para la industria de la automoción y que la tecnología más eficaz de los bólidos acaba trasladándose a los vehículos particulares de la carretera, ya empieza a calar la idea de que el porvenir del transporte echa chispas de electricidad y no dependerá de una energía no renovable como la que surge de la combustión de los derivados del petróleo. 

Ahora que ya no está en sus manos, Bernie advierte contra un posible colapso del deporte que llevó a sus mayores cotas de popularidad y que declina en interés por la falta de competitividad durante los últimos años. Mientras los fans asisten a la presentación de los nuevos monoplazas para esta temporada y en el Circuit de Catalunya todo se prepara para calentar los motores, Ecclestone señala al cisma que amenaza la F1 en el horizonte. Por allí asoma un caballo rampante. El antiguo gerifalte del torneo recuerda que a Ferrari no le satisfacen las modificaciones que están por llegar a la competición y cree que la escudería más famosa del mundo podría crear su propio campeonato paralelo: “Odiaría ver una F1 sin Ferrari. Sergio (Marchionne, presidente de la marca roja) no hace las cosas a no ser que vaya en serio. No creo que sea la clase de tipo que no haga lo que dice que va a hacer”. 

Así que vienen tiempos de zozobra para la Fórmula 1. O quizás lo que quiere decir Bernie Ecclestone es que las cosas se están torciendo desde que no está él al mando.  

 

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