El comienzo de la temporada 2018 de la ATP presentaba como uno de sus principales atractivos el regreso a las pistas de varios habituales del Top 10 en los últimos años, después de que todos ellos finalizasen el curso anterior de manera anticipada debido a diferentes lesiones. Todos los ojos estaban puestos en los dos ex número 1, Novak Djokovic y Andy Murray (antes de que el británico informase sobre su operación), pero Stan Wawrinka, Kei Nishikori y Milos Raonic también merecían parte de atención. ¿Lo están justificando?

Para su desgracia, la respuesta es negativa. Es decir, para un aficionado al tenis es lógico seguir la evolución de estos jugadores por el rendimiento que han ofrecido en los últimos tiempos, pero todos ellos viven un calvario de resultados a causa de sus permanentes molestias físicas o su largo periodo de inactividad. Lo que está mermando la necesaria renovación en los puestos más altos del ránking de la ATP.

De todos ellos, el caso más llamativo es el de Wawrinka, tres veces ganador del Grand Slam. El suizo se la pegaba en el Open de Australia en su vuelta a la acción, cayendo ante el que después sería una de las revelaciones del torneo, Tennys Sandgren. Y aquello no sería un espejismo, ya que febrero ha sido un mes de pesadilla para el jugador de 32 años.

En el Abierto de Sofía perdía en semifinales ante el bosnio Mirza Basic, luego campeón; en Rotterdam lo hacía contra el desconocido local Tallon Griekspoor, en su primer encuentro; y la semana pasada, en Marsella, se retiraba tras sucumbir en el primer set frente al bielorruso Ilya Ivashka. Mientras Wawrinka demostraba su categoría al devolver el dinero ganado a la organización del torneo galo, la preocupación sobre su futuro aumentaba…

Y si el estado físico del suizo mantiene al mundo del tenis en vilo, qué decir sobre Milos Raonic. El canadiense, ex pupilo de Carlos Moyá, solo suma una victoria en esta temporada, un nivel a años luz de aquel que le convirtió en número 3 del circuito a finales del 2016. Ese triunfo llegó hace días en Delray Beach contra Taro Daniel, pero al choque siguiente decía adiós frente a Steve Johnson. Antes, en la gira australiana, fue derrotado por Alex De Minaur en Brisbane y en Melbourne por Lukas Lacko. 

De menos a más intentó ir Kei Nishikori, calentando en pistas Challenger para después reincorporarse al circuito ATP. Su victoria en Dallas el pasado 4 de febrero parecía prepararle para retos mayores, y el japonés alcanzó la semifinal en el nuevo 250 de Nueva York. Sin embargo, la posterior semana sin competición parece haberle pasado factura, ya que el ex número 4 del mundo perdió en primera ronda del 500 de Acapulco frente al joven Denis Shapovalov

Los próximos meses se antojan decisivos para el futuro inmediato de estos jugadores, con la sensación generalizada de que, a diferencia de Murray y Djokovic, aceleraron demasiado sus regresos y ahora lo están pagando en forma de derrotas, decepciones y más dolores. Y la ATP les necesita. No en vano, hablamos de 35 títulos entre los tres. 

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