Adiós a Pyeongchang, hola a Rusia. Coincidiendo con el final de los Juegos Olímpicos de Invierno, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha reinstaurado al país en el seno del movimiento olímpico. Concluye así la suspensión impuesta tras el escándalo de dopaje institucionalizado que se descubrió en la anterior cita invernal, Sochi 2014. De ahora en adelante los atletas de esa nacionalidad podrán volver a competir bajo emblema ruso y se escuchará su himno si alguno de ellos sube al podio. De este modo, la competición paralímpica que comienza la próxima semana en Corea del Sur podría suponer el regreso de las banderas blancas, azules y rojas. 

Un total de 168 deportistas rusos compitieron en Pyeongchang como neutrales y obtuvieron 17 medallas (dos oros, seis platas y nueve bronces). La caída respecto al evento olímpico de 2014 disputado en territorio ruso fue significativa. En los Juegos de Sochi obtuvieron 29 preseas (once medallas de oro, nueve de plata y nueve de bronce).

“El Comité Olímpico Ruso ha visto totalmente reintegrados sus derechos como miembro del COI“, celebró el presidente del organismo nacional, Alexander Zhukov. Él mismo recordó que la suspensión se levantaría “nada más el COI confirmara la ausencia de violaciones de la delegación de deportistas olímpicos de Rusia”. Y ahí es donde el COI se ha mostrado extrañamente magnánimo con un país al que venía señalando constantemente. 

El ente supervisor olímpico afirmó en un comunicado que “la notificación final de los resultados de los análisis restantes de la delegación de Atletas Olímpicos de Rusia ha sido recibida y el COI puede confirmar que todos los resultados pendientes son negativos”. Sin embargo, obvió que durante las pruebas en Corea del Sur hubo dos deportistas rusos que dieron positivo: Alexander Krushelnitsky en curling y la piloto de bobsleigh Nadezhda Sergeeva, que protagonizó una de las anécdotas más lamentables da la competición. Dio positivo en un test después de haber vestido una prenda con la leyenda “Yo no me dopo”

Al comité ruso esos dos casos le dan igual. De hecho, Zhukov aprovechó el fin de la sanción para denunciar acoso a sus representantes en Pyeongchang: “Me gustaría dar las gracias a nuestros atletas que fueron capaces de competir bien pese a las provocaciones. Doy las gracias a aquellos aficionados que no cruzaron la línea”. Y es que al olimpismo ruso le han levantado el castigo, pero la sospecha sigue. Y el Mundial de Rusia 2018 está a la vuelta de la esquina