El mayor reto ahora de Ana Peleteiro es no repetir errores del pasado. Hablar así de una atleta de 22 años es decir mucho: pero esa es la velocidad a la que lleva viviendo la saltadora gallega, ya una veterana del tartán a una edad a la que la mayoría no ha terminado sus estudios universitarios. Porque Ana Peleteiro ya sabe lo que es el vértigo del éxito, cuando siendo apenas una niña se convirtió en campeona del mundo de triple salto en categoría júnior. Se le vinieron el mundo y las lesiones encima. Ahora, Ana Peleteiro confirma en su madurez, como persona y como atleta, para asimilar mejor el bronce en el Mundial de pista cubierta de Birmingham, un triunfo de mucho mérito para el anémico atletismo español, que ahora abraza a Ana Peleteiro como nueva cara reconocible para el futuro inmediato.

La atleta gallega, hija adoptiva de una familia del sur de la provincia de A Coruña, saltó en la fría ciudad de las Midlands inglesas 14,40 metros, la mejor marca de su vida. Fue al cuarto intento, plena de confianza tras superar el corte del tercer salto con más de 14,15 metros. Encontró su salto Ana Peleteiro y el que esperaba su entrenador, el mítico cubano Ivan Pedroso, y todo el atletismo español, necesitado de liderazgo tras la retirada de Ruth Beitia. Le queda mucho a la triplista para llegar al palmarés de la saltadora de altura, dominadora de Europa y oro olímpico. Pero a los 22 años, Ana Peleteiro es la atleta española más joven en lograr una medalla mundial.

El vuelo hasta los 14,40 no es la mejor marca española de todos los tiempos porque eso sigue siendo patrimonio de Carlota Castrejana, con 27 centímetros más. Ana Peleteiro, sin embargo, cree que tiene el récord nacional en sus potentes piernas de velocista,esas que ha ido puliendo con el tiempo desde que tuviera que abandonar a sus entrenadores locales en Galicia para parar primero en Madrid y después en el centro de Pedroso. Junto al cubano entrena la mejor triplista del mundo, la venezolana Yulimar Rojas. «Entreno todos los días con la mejor del mundo y tienes que estar siempre al 100% si no quieres sentirte ridícula, así que me preparo cada día para estas situaciones”, dijo Ana Peleteiro tras colgarse la medalla al cuello. 

La saltadora tiene que asimilar ahora mejor el éxito de lo que le pasó en el 2012, cuando se proclamó campeona mundial júnior. La emotividad con la que se maneja Peleteiro habla de una atleta sensible a lo que acontece a su alrededor y sabedora de todo lo que le ha ocurrido en el pasado. “Tenía la técnica y la fuerza ya, necesitaba creerlo. E incluso podría haber ido más allá, haber peleado la plata a la jamaicana Kimberly Williams [14,48m], pero este verano estará en esas medidas”, puntualizó Iván Pedroso a El País

«España se merecía ya una alegría por mi parte porque siempre me ha apoyado en los momentos duros que he tenido. Hoy salté por mi familia, por mi entrenador y sobre todo por España. Nos merecíamos este empujoncito que te pone entre las mejores”, abundó Ana Peleteiro, que llegaba a Birmingham como la séptima mejor saltadora del ránking mundial y ahora se quedó a unos dedos de la segunda. Con las otras medallas de Saúl Ordóñez, plata en 800 metros (24 años), y de Óscar Husillos, increíble oro en 400 hasta su descalificación (25 años), más la incógnita estelar de Bruno Hortelano, el futuro del atletismo español parece brillante por primera vez en mucho tiempo.

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