La temporada de la fórmula 1 arranca el 23 de marzo en Australia y la inquietud de los aficionados al Gran Circo está en lo más alto tras los ensayos oficiales de Montmeló que cerraron la pretemporada: ¿quién llega mejor al arranque del Mundial? Muchos analistas coinciden en que se pueden sacar pocas conclusiones absolutas de lo visto en Barcelona, por el polémico nuevo asfaltado (que convirtió la pista en extra rápida), por el frío inesperado, por el baile de neumáticos (parece que no todos los equipos usaban los mismos) y por supuesto las diferentes cargas de combustible. El consenso es que Mercedes vuelve a ser la punta de lanza, pero que Red Bull y/o Ferrari están cerca. A partir de ahí, la incógnita, y sobre todo, qué narices esperamos de McLaren (otro año más).

Sebastian Vettel fue el piloto más rápido en todos los días de pruebas en Montmeló, destrozando los registros del circuito por las excepcionales circunstancias de estos tests (y también porque el nuevo Ferrari corre). Mercedes fue el equipo que más vueltas completó en los ensayos oficiales. Daniel Ricciardo dice que el Red Bull está mejor que nunca con él como piloto principal. Haas fue la gran sorpresa con consistentes registros y simulaciones de carreras que le sitúan cerca de ser el quinto equipo de la parrilla (hasta el punto de que hay quien mira con recelo su filialidad con Ferrari). Renault tiene un motor Renault que corre bastante. Toro Rosso sólo tuvo un problema en la última jornada con el mismo motor Honda que provocó casi suicidios en McLaren. 

Ay, McLaren. El precioso bólido naranja tuvo un montón de averías, de todo tipo: consumió dos motores en apenas tres días, tuvo fugas de aceite, problemas de temperatura, una tuerca le hizo perder una rueda… Fue el equipo que menos vueltas rodó en Barcelona, la mitad que Mercerdes. Cuando pudo mantenerse en pista de manera constante, no destacó precisamente por su ritmo, aunque Fernando Alonso despidió la pretemporada con un la segunda mejor marca de la última jornada. A eso se aferra el asturiano y en los cuarteles generales de Woking.

Pero leamos con atención las palabras de Eric Boullier, responsable deportivo de McLaren en su despedida de Cataluña. “Hay una gran probabilidad de fracaso”, “Hay problemas menores pero es culpa nuestra por no trabajar lo suficiente en la puesta a punto del coche”, “Una gran mejora en Australia nos ayudaría”, “Es mejor esperar unas pocas carreras”. No suena precisamente como un escenario optimista para los que siguen creyendo que Fernando Alonso tiene un Mundial de F1 en sus manos más de una década después de su doblete. No hay mucho más que el aficionado pueda saber hasta que arranque la temporada en Melbourne.