Todo el mundo esperaba a Peter Sagan en la meta de la Milán-San Remo, uno de los Monumentos de la temporada de clásicas. Pero el ciclista eslovaco campeón mundial y aparente ganador cuando lo desea se encontró con un pequeño problema: Vincenzo Nibali lo quiso más. Lo Squalo, un ciclista ya con un palmarés de época, tenía entre ceja y ceja la victoria en una de las pruebas más tradicionales de Italia, porque las demás (el Giro y Lombardía) ya las tiene repetidas. Y Nibali, representante del ciclismo más nervioso, menos calculador, regaló a su país un precioso triunfo que, de paso, adorna el currículum de un competidor nato.

Nibali conquistó la Milán-San Remo de la única manera que el ya veterano, de 34 años y decenas de miles de kilómetros en sus piernas, sabe. La clásica lombarda dura casi 300 kilómetros pero se decide en apenas 4, la subida al Poggio y su correspondiente descenso. Terreno abonado para un consumado escalador, que supo resistir mientras los Sagan del pelotón preparaban su terreno y luego puso toda la carne en el asador en la ascensión y también en el regreso al plano. Inalcanzable para los esprinters que esperaban su ocasión. El australiano Caleb Ewan se impuso al francés Arnaud Démare en el pelotón, y se ganaron el salir en la foto del podio con el héroe local, saludado casi como un héroe de otra época, al borde de las lágrimas.

Italia no tenía un ganador de la Milán-San Remo desde hacía poco más de una década, y quién mejor que Vincenzo Nibali para romper esa mala racha. Lo Squalo ya es un vencedor de las tres grandes vueltas (un Tour de Francia, una Vuelta a España y dos Giros de Italia) y adorna su palmarés con dos Giros de Lombardía, dos Tirreno-Adriático y ahora la otra gran clásica de su país. “El equipo estaba preparando la llegada para Colbrelli, que está en un gran momento de forma, pero cuando vi que habíamos abierto un hueco de 20 segundos, decidí continuar ese ataque. En la parte superior del Poggio, donde el desnivel es un poco más alto, aceleré y luego mantuve. Creí que la victoria estaba a mi alcance en la parte final, cuando vi el final frente a mí. Aun así, los últimos 2 kilómetros fueron interminables”, confesó Nibali ya con el trofeo en sus manos.

“Felicidades a Vincenzo, lo merecía. Es una gran victoria para Italia y el ciclismo en general. Estoy muy feliz por Nibali, fue el único que tuvo cojones hoy“, simplificó Sagan. La victoria de Lo Squalo robó los titulares al eslovaco, pero también a Mark Cavendish, que protagonizó una espectacular caída que, de manera increíble, no tuvo graves consecuencias.

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