El fenomenal triunfo de Andrea Dovizioso en el Gran Premio de Losail ha colocado a Ducati como gran triunfadora inaugural del campeonato. Por supuesto, el Mundial de MotoGP es muy largo, pero en Bolonia tienen motivos para sonreír. Su principal baza en la pista demostró ser capaz de medirse y batir al vigente campeón, Marc Márquez, en un espectacular cuerpo a cuerpo no apto para cardíacos. En el lado opuesto de la balanza se encuentra, sin embargo, su otro piloto de fábrica, un Jorge Lorenzo que no termina de arrancar. 

El triple campeón mundial de la categoría reina sufrió una pasada temporada aciaga, la primera desde 2005 (en 250cc) en la que no cosechó ni una sola victoria. Aún así, el mallorquín se las apañó para finalizar séptimo en la general, muy lejos de su aspiración real. Y, visto lo visto antes de su accidente en el asfalto qatarí, Lorenzo sigue sin acoplarse a los mandos de la Ducati Desmosedici. El mallorquín pilotaba muy lejos de la cabeza cuando se cayó al suelo, aunque su equipo le apoyó al reconocer que la razón de su final de carrera fue técnico

Lo peor para el español es que su contrato finaliza este año y su asiento empieza a estar muy cotizado de cara al 2019, especialmente por Danilo Petrucci, que forma parte del equipo satélite Pramac y que acabó quinto en Losail. Además, Ducati también debe renovar a Dovizioso y salvo que el rendimiento de ambos pegue un giro radical durante el campeonato, priorizarán al italiano por encima de Jorge. La fábrica italiana dispondrá de un presupuesto más ajustado de cara al futuro y la continuidad de sus dos cascos actuales parece una utopía. 

¿Y qué soluciones se vislumbran en el futuro de Lorenzo? La vuelta a Yamaha resulta imposible, ya que es el único participante oficial con sus pilotos confirmados (Rossi y Viñales). Honda está pendiente de la permanencia de Pedrosa, aunque todo hace pensar que Márquez preferiría a un escudero como el catalán a un competidor más como podría ser el mallorquín. ¿Y Suzuki? Los japoneses azules le hicieron un ofertón su día, antes de firmar por Ducati, pero les rechazó por considerarles un aspirante menor. Debido a ello, es muy improbable que vuelvan a llamarle. 

Es el complicado panorama de Jorge Lorenzo de cara al 2019, un mañana que sería mucho más esperanzador si el español de 30 años consigue enderezar su moto y regresa a las posiciones de cabeza. Porque con su rendimiento actual lo tendrá muy difícil para continuar en un equipo oficial.