Tiene que ser fastidiado para Serena Williams regresar al circuito de la WTA con ránking ridículo (quizás alguien debería sugerir que las jugadoras que se tengan que alejarse de las pistas para ser madre puedan mantener el mismo ránking que antes), un estado de forma aún precario y aún encima medirse a rivales que podrían ser su hija. A sus 36 años, Serena persigue el récord de títulos de Grand Slam fijado en 24 por Margaret Court hace ya demasiado tiempo (WIlliams tiene 23) y para ello tendrá que afrontar la realidad de tenistas como Naomi Osaka, que a sus 20 añitos se ha convertido en la gran sensación del arranque de temporada. Y la joven japonesa le ha demostrado a la dominadora del circuito el por qué.

Naomi Osaka derrotó a Serena Williams en el torneo de Miami, la gran sorpresa de la primera ronda del campeonato de Florida. Fue un rotundo 6-3, 6-2 a favor de la tenista que compite con bandera japonesa aunque tenga raíces haitianas y se haya criado en Estados Unidos. De hecho, le cuesta expresarse en idioma nipón. Con la raqueta, sin embargo, no hay dudas de su juego agresivo y la frescura con la que ha irrumpido entre las 20 mejores del mundo viniendo de la nada. Por si quedaba alguna duda de que lo que pasó en Indian Wells era una sorpresa, Osaka lo ha confirmado ante nada menos que Serena Williams.

La japonesa venció el torneo estadounidense tras superar a jugadoras como Sharapova, Radwanska y Simona Halep. En el muy volátil circuito de la WTA, sujeto a muchas números uno y sorpresas habituales, Osaka bien podría ser un golpe de suerte. Y con 20 años aún tiene mucho que demostrar. Pero a Serena Williams le ofreció una muestra del futuro del tenis femenino. “Estaba extremadamente nerviosa cuando entré en la pista. No sé si alguien lo sabe, pero Serena es mi jugadora preferida. Así que ya el hecho de jugar contra ella es un sueño para mí, más aún ser capaz de ganarle”, dijo Osaka aún sudando sobre la pista.

Dicen las crónicas locales que Serena Williams está algo pasada de peso y que ella trata de disimularlo con la ropa, y que cuando perdió con Osaka se fue cabreada de la pista, sin dar la obligatoria rueda de prensa y montándose rápido en un taxi. Puede ser la frustración de quien necesita tiempo para ajustarse al ritmo de la competición tras ser madre. Puede ser también la frustración de darse cuenta de que casi adolescentes como Naomi Osaka están listas para hacerla correr como nunca antes. 

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