No por habitual deja de ser noticia. Novak Djokovic continúa su particular travesía por el desierto en este 2018 en el Masters 1000 de Miami, segundo torneo consecutivo de esta categoría en la que despide en primera ronda, días después de su sonado batacazo en Indian Wells. Si en California su verdugo fue el japonés Taro Daniel, en Florida lo ha sido el francés Benoit Paire, tenista de sospechosa actitud pero que se mostró muy superior al serbio en todo momento. Algo que no le deja en muy buen lugar. Quién lo hubiera imagino hace un par de años…

Lo que resulta más que evidente ya es que Djokovic ha perdido cualquier atisbo de confianza en sí mismo y el feeling con su raqueta. Arrancó el duelo con muchas dudas y su incapacidad para reaccionar la aprovechó su rival para obtener dos breaks seguidos, decisivos en la primera manga (6-3). Paire siguió al mando en el siguiente, con la única señal del viejo Nole cuando se encontraba 4-2 en contra. Sin embargo, el francés confirmó poco después su triunfo con una sonrojante rotura en blanco. La triste y dura realidad actual del tenista balcánico. 

De esta forma, Djokovic se despide de Cayo Vizcaíno, torneo que levantó en seis ocasiones y donde tenía, hasta este viernes, una racha de 16 victorias consecutivas. Y no sólo rompió esa, sino también otra de 21 encuentros derrotando a tenistas franceses (algo que apenas aliviará a los aficionados galos, pero que redunda en su pésimo momento). Lo peor de todo es que las sensaciones que transmite el otrora número uno y gran tirano del circuito ATP son muy preocupantes y nada esperanzadoras de cara a la venidera gira de tierra…

Sobre el resto de la jornada, avanzó el segundo cabeza de serie, Marin Cilic, tras dar buena cuenta de Pierre-Hughes Herbert, y también el canadiense Milos Raonic, otro tenista que intenta recuperar su mejor versión. En el lado opuesto de la balanza, las derrotas de Roberto Bautista o David Goffin. El español sucumbió contra el joven estadounidense Michael Mmoh, número 176 de la ATP, mientras el belga fue aniquilado por Joao Sousa en un marcador sorprendente: 6-0 y 6-1.