España se ha asegurado la presencia de al menos un representante en los cuartos de final del Masters 1000 de Miami gracias a las sendas victorias de Pablo Carreño y Fernando Verdasco ante Steve Johnson y Thanasi Kokkinakis respectivamente. El asturiano fue muy superior a una de las banderas estadounidenses que quedaban en el torneo, mientras el madrileño sudó lo indecible para eliminar a la sorpresa australiana que había provocado el adiós de Roger Federer

El primer clasificado para los octavos de final en Cayo Vizcaíno fue el tenista de Gijón, que intenta enderezar su temporada 2018 tras un dubitativo arranque. Carreño demostró su capacidad para competir en pista rápida ante un consumado sacador como Steve Johnson, a quien superó por un doble 6-4 en una notable demostración de solidez y para desgracia de la grada, claramente volcada con el californiano. 

El jugador español obtuvo un break en el tercer servicio de su rival, especialista en la materia, para dejar claro que la paliza sobre Denis Istomin en la ronda anterior no había sido una casualidad. A partir de ahí, Carreño dominó sin problemas en la primera manga ante el estadounidense, muy gris a la hora de restar. Su manejo de la situación continuó en el siguiente set, en el que rompió a Johnson hasta en dos ocasiones para anunciar su candidatura al trono de Miami. 

Mucho más equilibrado (y tenso) fue el duelo entre Fernando Verdasco y Thanasi Kokkinakis, una espectacular batalla de casi tres horas desde el fondo de la pista que cayó del lado del veterano madrileño. A pesar de la diferencia de edad, el español llegó como un huracán al tie-break que decidió el encuentro, en el que superó in extremis al verdugo de Roger Federer

El joven de Adelaida mantuvo en el primer set el colosal nivel que había ofrecido contra el vigente campeón, con auténticos misiles que Verdasco no podía devolver. Sin embargo, Kokkinakis fue de más a menos, dando señales de cansancio ya al principio de la segunda manga. Con el partido totalmente igualado aparecieron los nervios y se produjo alguna que otra discusión, apaciguada por el árbitro. Sobre todo, cuando Verdasco pidió que alguien de la grada se callase, y ese alguien resultó ser el padre de Kokkinakis.

El australiano obtenía un rápido break al comienzo del tercer y definitivo set, pero Verdasco reaccionó milagrosamente y llevó el choque a la muerte súbita. Ahí volvió a resucitar con un 0-3 abajo, conectando unos derechazos imparables que provocaban el deleite del público. Esa fortaleza física y mental le condujo a unos octavos de final donde ya le esperaba Carreño. 

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