La resaca de la primera carrera del Mundial de fórmula 1 en Australia (una carrera decidida más en los garajes que en la pista, es decir, justo el escenario que ahuyenta a las audiencias masivas de la televisión justo cuando los precios de los derechos caen) deja entrever que este año se verán pocos adelantamientos en pista. No es que el circuito de Melbourne sea el más propicio para ello, pero una carrera basta para que los pilotos anticipen que los vídeos de highlights de las maniobras más arriesgadas, las que ponen los pelos de punta a los aficionados, van a ser las justas y necesarias. La configuración actual de los coches hacen que los adelantamientos vayan a ser escasos y de gran dificultad.

En Australia se vieron apenas cuatro adelantamientos en pista, tres de ellos protagonizados por Valtteri Bottas, que tenía que remontar tras pegársela en la sesión de clasificación. El finlandés explicó que un problema de sobrecalentamiento de su Mercedes pudo latrasrle para sólo terminar octavo, pero también las dificultades para pasar a los coches más lentos. “Ya sientes alguna pérdida aerodinámica incluso estando tres segundos detrás del coche de delante. Si llegas a un segundo o unas décimas, esa turbulencia simplemente aumenta”, argumentó el piloto. Viéndolo venir, la organización del Mundial de F1 decidió añadir una zona extra de DRS para intentar ver más adelantamientos. No funcionó. “La diferencia fue muy pequeña. Este año volverá a ser muy difícil seguir al coche de delante, así que el alerón movible supone una diferencia de más o menos cero”, añadió Bottas.

Los problemas se veían venir el año pasado con el aumento de la anchura de las ruedas, coches más veloces a base de aerodinámica y mayor agarre. Así que cuando Lewis Hamilton se pegó al trasero del Ferrari de Vettel durante vueltas, o Max Verstappen al del McLaren de Fernando Alonso, el aficionado esperaba una pelea de tú a tú. En vez de eso, se vio el fatídico trenecito de coches sin que pasara nada. “Seguramente es peor que el año pasado, desde luego la cosa no ha mejorado. El año pasado tenías que tener un segundo de ventaja sobre el coche de delante. Creo que ahora son dos”, argumentó Hamilton. “Mi mejor amigo estaba al filo de un barranco y yo no conseguí llegar a él para salvarlo. Así fue de difícil adelantar”, se puso metafísico el piloto británico.

Más contundente fue Max Verstappen, sexto detrás de Fernando Alonso con un Red Bull que decepcionó en Australia. El holandés estaba bastante frustrado con no haber podido superar al McLaren naranja del asturiano: “Si yo fuera un aficionado, hubiera apagado la televisión. Hasta que cambie algo, va a seguir de la misma manera. ¿Cuestión del circuito? Creo que deberían pensar más en los coches, en el pasado no era problema adelantar aquí”. 27 vueltas intentó pasar a Fernando Alonso, sin éxito alguno. No hay nada que le guste más a los aficionados de la fórmula 1 que un arriesgado adelantamiento. Desde luego, les gusta más que los cálculos de los ingenieros.