Cuando el escándalo arbitral del encuentro ante Bélgica permanece sin solución oficial, una nueva esperanza asoma en el horizonte para la selección española de rugby. Casualidades de la vida, esta posibilidad se abre gracias a la nación del mismo colegiado que orquestó la mentira de Bruselas: Rumanía. La Federación rusa ha presentado una denuncia por la supuesta alineación indebida de uno de los tonganos nacionalizados del combinado rumano, lo que podría provocar un cambio radical en el panorama mundialista del próximo año. 

El protagonista directo de esta historia es Sione Faka’osilea, jugador que llegó a Rumanía en 2014, donde defiende los colores del Baia Mare desde la posición de centro. En 2017 obtuvo la nacionalidad rumana al haber pasado tres años en el país, debutando precisamente contra Rusia el pasado mes de marzo. A partir de ahí, disputó todos los encuentros de la clasificación mundialista… detalle que podría costarle muy caro a los Robles. 

Efectivamente, Faka’osilea ya había sido internacional con la selección de Tonga, en la Pacific Rugby Cup y en las Series Mundiales de Seven de la temporada 12/13. Según la regla 8.2 de la normativa internacional, el haber defendido los colores de su país de nacimiento en la segunda competición citada le incapacitaría para vestir la camiseta de otra selección, de manera que sus ocho participaciones con Rumanía serían ilegales

Este hecho, unido a la anulación de la eliminatoria Islas Cook-Tahití por parte de World Rugby por causas similares, da opciones reales a la selección española para acceder a la cita de Japón por vía administrativa. Un acceso indeseado, como también arbitrajes tan sospechosos como el del rumano Vlad Iordachescu en el infame Bélgica-España. El árbitro comparte nacionalidad con el rival directamente beneficiado por la pllémica derrota de España. El rugby no es un deporte popular en el país pero nada como un buen escándalo arbitral para llevarlo a las portadas.

LaLdecisión por las reclamaciones sobre este partido se tomará este jueves, aunque las dudas de Rugby Europa sobre el caso podrían motivar la entrada en escena del organismo internacional. El mismo que intervino en el mencionado duelo de la zona de Oceanía.