Nos encontramos a principios de julio del 2014 en el All England Tennis Club. El mundo de la raqueta asiste al posible nacimiento de una nueva estrella, la joven canadiense de 20 años que alcanzara en los meses anteriores las semifinales en el Open de Australia y en Roland Garros y que ahora se mediría a Petra Kvitova en el encuentro definitivo sobre el césped londinense. Poco importó el triunfo de la checa, porque Eugenie Bouchard había recibido el unánime ok por parte de todos, ya fuesen aficionados o patrocinadores. Pero cuatro años después, su impacto empieza a menguar en ambos terrenos. 

Hoy, la jugadora nacida en Montreal se halla incluso fuera del top 100 de la WTA, lejísimos de aquella quinta plaza que ocupara en su gran año. En 2017 disputó un total de 34 partidos, de los que sólo pudo salir victoriosa en 13. Y los resultados no mejoran en esta temporada, con eliminaciones inmediatas tanto en Melbourne como en Indian Wells, los dos grandes campeonatos disputados antes de Miami. Al penúltimo torneo, además, asistió con una invitación de la organización, porque Bouchard todavía vende, aunque por razones alejadas de la pista. La gran pregunta es, ¿hasta cuándo? 

Después de aquel boom de hace cuatro años, marcas como Nike o Babolat estuvieron rápidas para asegurarse a la emergente figura del tenis femenino. Bouchard aparecía en todas partes, gracias a su excelente tenis y también a sus maneras como modelo. Poco a poco se fueron sumando otras como Rolex, Colgate, Aviva (seguros) y Usana (nutrición). Pero a estas alturas del 2018 todas la han abandonado. Su cuesta abajo a nivel profesional ha sido tan pronunciada que ya no es una imagen rentable para ellas. 

Mientras, la canadiense Eugenie Bouchard sigue siendo una mina de oro para la revista Sports Illustrated, donde es uno de los grandes reclamos de sus catálogos de bikinis, o en las redes sociales. Por ejemplo, Twitter e Instagram dieron origen a su amistad con un chico, John Goehrke, con el que realizó una apuesta sobre la Super Bowl y con quien tuvo una cita después de perderla (por cierto, este año repitieron). Es ahí donde triunfa, porque su rendimiento deportivo sigue en duda, con permanentes cambios de entrenador y agente

En cualquier caso, Bouchard no se rinde y dentro de poco participará en el torneo de la WTA en Bogotá, cuya organización ya la convirtió en noticia antes de realizar su primer servicio. “Mi prioridad es jugar al tenis pero sé que tengo opciones para desenvolverme en otros campos. Desfilar como modelo puede ser una opción cuando me retire”, explicó la canadiense de 24 años en una entrevista con el diario El Tiempo. Palabras en favor de la tenista que es… y también de la celebrity que ha sido, es y seguramente será.