A los 17 años, Billy Monger trataba de fraguarse una carrera en el mundo del automovillismo en las carreras de fórmula 4 británica. En la tercera prueba del día en el circuito de Donington Park, su vida sufrió un revés de los que apartarían a cualquiera de su deseo. Monger perdió las dos piernas tras un violento accidente en el que chocó de manera frontal con la parte trasera de otro coche parado en el medio de la pista. Después de una hora de trabajos para liberarle y de una agonía de dolor, el joven piloto despertaba en el hospital sin sus dos piernas. Un año después y casi un millón de euros de crowdfunding después, Billy Monger volvía a competir. Y se subió al podio.

Ocurrió en la apertura del curso de la Fórmula 3 en Oulton Park, y Monger se subió a un Tatuus Cosworth adaptado a sus necesidades, con el acelerador en el volante y un freno preparado para sus prótesis en las piernas. Las manos de Billy hicieron el resto para llevarle al tercer puesto y un podio que le supo a gloria al adolescente británico. “Es una sensación un poco surrealista pero maravillosa. Si me hubieras dicho que estaría en el podio en la primera carrera del año, seguramente te diría que me estás mintiendo. Salir a la pista y probar que soy competitivo es más de lo que podría pedir”, declaró Billy Monger tras su inesperado resultado.

Monger recibió apoyos públicos y privados de los pilotos británicos de Fórmula 1 tras su gravísimo accidente. Jenson Button donó dinero para su campaña y Lewis Hamilton le recibió varias veces en su garaje para meterle aún más en el ambiente de un paddock de la máxima categoría del automovilismo mundial. Monger no renuncia a su sueño de ser piloto profesional, incluso sin sus dos piernas. Necesita mucho dinero y, sobre todo, fortaleza mental, para lograr algo que ahora su físico le complica sobremanera. Y más viendo que Robert Kubica, con mucha menos incapacidad que él, ve frustradas sus opciones de regresar al Mundial de F1 tras su accidente.

La carrera de Billy Monger tiene un recorrido complicado, pero su nombre ya estará para siempre registrado en la historia de la Fórmula 1. No ya por su heroico podio tras volver su accidente, sino que su trágico infortunio provocó que la FIA cambiase su reglamentación para intentar evitar que se repitiese. “Tras los muchos accidentes frontales contra las partes traseras de los coches de varias categorías de monoplazas, la FIA solicita a los equipos de F1 que se aseguren de que sus diseños del anclaje del gato trasero no puedan actuar de manera agresiva en un accidente”, pidió el máximo organismo del automovilismo mundial tras lo ocurrido con Monger. Los difusores traseros vieron cambiadas sus sujeciones para intentar evitar accidentes similares. 

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