El estadounidense John Isner ha completado su fenomenal semana en Miami al superar a Alexander Zverev en la final de Cayo Vizcaíno por 6-7, 6-4 y 6-4, lo que supone el primer título de la categoría Masters 1000 en las vitrinas del gigante norteamericano. El joven alemán fue incapaz de quebrar el saque ni una sola vez a su rival en todo el encuentro, un detalle que define a la perfección la trayectoria de Isner en Crandon Park, donde ya eliminara previamente a Juan Martín del Potro o Marin Cilic

Con dos consumados sacadores como el estadounidense y el germano, se preveía un encuentro con pocas posibilidades de rotura y menos breaks. Ambos hicieron gala de sus poderosos servicios en los primeros juegos, pero los nervios de una gran cita como esta provocaban algún que otro inesperado error, subsanados rápidamente. Ni el favorito local ni el aspirante veinteañero aprovecharon las dudas iniciales del otro, y el primer set se encaminó sin remedio hacia el tie-break

Ahí resultó sorprendente el mal rendimiento de Isner, un verdadero especialista en la muerte súbita. El de Carolina del Norte consiguió un mini-break pero sucumbió después al empuje de Zverev, vencedor por 7-4 y que ya tenía medio título en el bolsillo. Además, el devenir del tie-break afectó mucho al americano, que arrancó la segunda manga ofreciendo su peor versión. 

Sin embargo, la grada se dejó la piel para revivir a su compatriota y así sucedió. Isner obtuvo la primera rotura del partido con 4-4, el guión perfecto para un hombre que aterrizó en la final con más de 60 aces en su mochila. Efectivamente, el estadounidense cumplió y llevó la final a una tercera y definitiva manga. Los doce años de diferencia entre ambos no afectaban al gigante de 2,08, que incluso tuvo varias ocasiones con 0-40 en los primeros intercambios. 

No sería tan pronto cuando Isner cimentaría su triunfo, sino cerca del final del set otra vez, cuando a Zverev le volvían a temblar las piernas. Con el aplomo propio de uno de los mejores sacadores del circuito, el norteamericano de 32 años barrió a su rival con un juego en blanco y levantó el mayor trofeo en su carrera, uno con sabor muy especial por ser la despedida de Cayo Vizcaíno como sede del mismo. Además, completó el triplete para su país ya que antes se habían proclamado ganadores Sloane Stephens en la disciplina femenina y los hermanos Bryan en dobles.