El tenis en su máxima expresión. Así ha sido la tercera y definitiva jornada de la eliminatoria de Copa Davis entre España y Alemania, en la que el equipo local se armó de pundonor y remontó de forma épica para clasificarse para las semifinales del torneo. Primero fue Rafa Nadal el que igualó la contienda aniquilando a Alexander Zverev y luego David Ferrer colocó el 3-2 para su país en un apoteósico duelo a cinco sets contra Philipp Kohlschreiber, dos triunfos que permiten al grupo capitaneado por Sergi Bruguera citarse con Francia en la siguiente ronda. 

Los más madrugadores fueron el manacorí y el pequeño de los Zverev, un duelo entre los números 1 y 4 de la ATP y que podría decidir la eliminatoria o bien prolongarla. Y cuando esto último depende de Rafa Nadal… Un extraterrestre que barrió de la pista a un tenista que siete días atrás disputaba la final del Masters 1000 de Miami. Pero ningún antecedente tiene valor si enfrente se sitúa el rey indiscutible de la tierra batida

Nadal demostró el porqué de esa condición desde el primer set. El español saltó al partido consciente de que su equipo se enfrentaba a un match-point de Alemania y arrasó al sorprendido Zverev por 6-1. El joven de Hamburgo había derrotado a Ferrer el viernes con mucha solvencia pero esta vez no encontró respuesta ante las constantes embestidas del jugador local. Poco a poco, su moral fue minando mientras el tesón de Nadal era suficiente para llevarse también la segunda manga por 6-4.

Con 0-2 abajo, Zverev empezó a revelar su lado más inmaduro, fallando una y otra vez y golpeando su raqueta contra el suelo. Nadal se colocó 4-1 arriba en el tercer set y cuando todo parecía finiquitado, el alemán apareció de la nada para acercarse en el marcador. Ese aviso sirvió para que el español elevase su juego y sellase el choque definitivamente. El número 1 del mundo había cumplido y pasaba el testigo a su compañero Ferrer.

Un titán de Jávea que a sus 36 años protagonizó en el lado vencedor la batalla más extensa de la historia del tenis español. Un verdadero espectáculo celebrado en su casa, ante su público y su familia, en el que Ferrer y Kohlschreiber deleitaron con un maratón de casi cinco horas que acabó cayendo para el español. Ya el primer set fue un claro reflejo del resto del partido, un 7-6 para el alicantino tras 64 minutos de juego. 

Kohlschreiber, otro veterano que se encuentra inmediatamente por detrás de Ferrer en el ranking ATP, resucitó en la siguiente manga (3-6), pero el español volvería a tirar de sangre fría poco después para ganar otra vez en el tie-break y ponerse por delante de nuevo. El germano estaba contra las cuerdas, en un escenario hostil tanto por la grada como por el clima, y en el momento más delicado volvió a romper a su rival para llevarse el cuarto set por 4-6. 

Tanto el partido como la eliminatoria se decidirían en una quinta manga de infarto, con ambos tenistas olvidándose del DNI y peleando como si fueran dos juveniles. Kohlschreiber batallo para igualar el break inicial de Ferrer, e incluso estuvo a pocos puntos de acabar venciendo, pero ahí, cerca del final, apareció la versión más enchufada del de Jávea, que rompió en el undécimo juego para sellar el inolvidable triunfo de España. 

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