El Gran Premio de Argentina ya forma parte de la historia moderna del motociclismo. La carrera de MotoGP pasará a los anales y no por su trascendencia, ni siquiera porque el pobre Cal Crutchlow ganase y alejase por un instante su fama de bocazas para cambiarla por la de buen piloto. La prueba en el país sudamericano será recordada por la actuación de Marc Márquez, el mejor piloto de la actualidad, que dejó un reguero de incidentes en la carrera, acumuló hasta tres sanciones y pareció fuera de sí desde el primer momento, el del banderazo de salida. Ahí comenzó su gran premio más loco, que terminó tirando a Valentino Rossi al asfalto y reabriendo una herida que nunca había cerrado del todo.

Márquez guardó silencio tras su inexplicable carrera en Argentina, así que sólo queda especular sobre que narices se le cruzó en la cabeza para comportarse como un inexperto temerario. El campeón del mundo de MotoGP y llamado a recoger el testigo de Rossi para las nuevas generaciones se convirtió en un peligro para sus compañeros de carrera, casi tirando a dos y haciéndolo con Rossi, el menos indicado para buscarse un problema y reabriendo la guerra fría con el gran mito italiano después de la tensión palpable en las últimas temporadas. La cosa empezó torcida cuando a Marc Márquez se le paraba la Honda en la salida y el piloto catalán tomaba la insólita decisión de cruzarse en la pista y después moverse en sentido contrario al tráfico. 

Primera sanción al canto. Iba primero cuando supo que tendría que parar un tiempo en el garaje. Obligado a la remontada en la parte trasera del pelotón, la heroica trajo consigo la versión más temeraria de Márquez, esa que ha asomado en no pocas ocasiones y que explora los límites de la seguridad en los grandes premios. El primero en experimentarlo fue su paisano Aleix Espargaró, al que adelantó al límite de las posibilidades físicas y tuvo que devolverle la posición por orden de la dirección de carrera. Era apenas el calentamiento de lo que detonaría la gran polémica de la temporada: un adelantamiento sobre Valentino Rossi que terminó con el piloto de Yamaha en el suelo. El catalán se dio cuenta enseguida de lo que hizo, con un gesto de disculpas, pero siguió cabalgando en su remontada, que le llevó a la quinta posición tras otra temeridad ante Maverick Viñales. 

La sanción de 30 segundos a Marc Márquez llegó ya con la carrera terminada, lo que quitó al piloto de Honda de la zona de puntos. Casi sin tiempo a asimilarlo todo, el español se fue al garaje de Valentino Rossi acompañado de su mentor, el expiloto Alberto Puig. Allí fue detenido por el equipo del italiano, que le mandó de vuelta por donde había llegado, diciéndole que no era bien recibido y que Rossi no quería verlo para disculparse. Luego, el propio Valentino tomó el micro y despellejó a Márquez en unos comentarios que ya son historia del deporte. “La dirección de carrera tiene que hacer algo porque si no nos podríamos hacer daño. Márquez nunca tiene ningún respeto por su adversario, ha sido peligroso con varios pilotos. Siempre va de lleno, te busca y sabe que si te da en la pierna te puedes caer tú”, comenzó Il Dottore.

“Ya tenía que estar fuera de carrera porque no puedes salir así. Si las reglas son iguales para todos, ¿por qué no para él? Ha ido a por Espargaró, a por Tito Rabat, a por mí que me tiró al suelo y luego a por Viñales. Tengo miedo de estar en pista con Márquez, tienes miedo porque no me siento controlado por dirección de carrera. Él hace lo que le da la gana con todo el mundo”, continuó Valentino Rossi en una rajada inolvidable. “Ha destrozado nuestro deporte. Un error puede cometerlo todo el mundo, pero el viernes lo hizo con Viñales, Dovizioso, conmigo… Hoy lo ha hecho con cuatro pilotos. No quise sus disculpas, lo quiero lejos de mí”, espetó el italiano. Y sólo van dos carreras del Mundial de MotoGP

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